Estrella M. 
Manga gástrica
Peso perdido: 44kg.
Madrid
Lumbalgia incapacitante curada
“Ahora puedo abrazar a mis hijas”
Las enfermedades asociadas a la obesidad que han mejorado tras la operación son: desviación congénita de la L5, falta de disco vertebral entre la L5 y S1 en la espalda y meralgia parestésica en el muslo izquierdo.
Antes de la operación, con 40 años, tomaba 16 pastillas diarias. Hoy sólo tomo las vitaminas que me recomendó el médico que me operó y Omeprazol.
Elegí IntraObes porque el médico que me trataba de forma privada para mi dolencia de la espalda fue el que me lo recomendó y me puso en contacto con ellos. Que día más afortunado para mí cuando tuve mi primera cita con Miguel Ángel Escartí, el médico que me iba a operar.
Mi primera cita con él fue el 05-01-2010. Fueron casi tres horas de consulta en las que me explicó todos los tipos de técnicas desde el balón hasta mi propia operación. Salí de la consulta con todos los miedos que se pueden tener a cualquier situación que sugiera un quirófano pero convencida y decidida a operarme.
En el preoperatorio me hicieron todas las pruebas: analíticas, placas, electro, ect. Quince días antes de mi intervención, comencé con los batidos y perdí 8 kg antes de operarme.
En la operación, como en todas, te duermes con mucho miedo y cuando despiertas parece que sólo han pasado cinco minutos pero fueron 2h y media. Mi única sensación fue un dolor muy fuerte en la zona de las costillas y un dolor agudo en la zona de la clavícula, luego mi médico me dijo que el dolor de la clavícula es por el aire que te meten. Creo que lo más doloroso de la operación es hasta que expulsas el aire por lo demás nunca he tenido ningún tipo de molestia. A los 15 días hacía vida casi normal.
El seguimiento durante los dos primeros meses fue cada quince días revisión con el médico y la nutricionista. Con la psicóloga he tenido muy pocas visitas porque gracias a Dios mi ánimo ha estado siempre por las nubes y mi autoestima también. Las veces que he tenido consulta con ella ha sido pura rutina porque mi cara refleja la felicidad que siento, cada vez que me levanto por las mañanas intento reconocer en mi cuerpo algún tipo de dolor o síntoma que tenía antes de la operación pero no me duele nada.
Mi cirujano fue el doctor Miguel Ángel Escartí. De él solo puedo decir que es un profesional estupendo. Me explicó todo lo que me iban a hacer, los pros y los contras, me puso las cosas muy claras y me dio una nueva vida con la operación. Desde el día 16 de Febrero mi vida es otra. En todas las consultas me anima, me explica las dudas que tenga y si tengo algún problema me puedo comunicar con él las 24 horas del día. Lo mismo que con el resto de profesionales que me atienden.
La nutricionista Raquel Giner, me ha ido dando poco a poco unas pautas y ha ido cambiando mis hábitos alimenticios. Cuida meticulosamente mi dieta, me recomienda qué tipo de alimentos son los mejores cuales tienen más calorías, todo. Ha conseguido que cambie mi manera de comer y mi comportamiento frente a la comida.
La psicóloga Isabel Rubió, siempre me ha dado mucha tranquilidad. Ha entendido mis miedos y mis dudas y como he comentado antes, con ella no he tenido muchas visitas pero es porque me encuentro fenomenal física y psíquicamente.
Cuando necesito algo sólo tengo que ponerme en contacto con los profesionales que me llevan a través de móvil o por correo electrónico. Siempre me contestan al momento.
Desde que me operé hago una vida completamente normal. Hago las labores de mi casa sin tener que sentarme cada cinco minutos, camino todos los días hora y media sin tener que buscar un banco para sentarme cada cinco pasos, corro detrás de mis hijas sin cansarme y lo más importante para mí las puedo coger en brazos de pie, porque desde que nacieron (ahora tienen 5 y 3 años) para cogerlas siempre he tenido que sentarme. Vienen corriendo hacia mí y les puedo abrir los brazos y cogerlas, esto es algo que todavía me emociona.
Lo único que puedo decir es que para mí ha habido un antes y un después de la operación y no lo digo solo estéticamente, cosa evidente, lo digo a nivel físico y emocional.
Mi vida se estaba medio derrumbando antes de operarme. No me apetecía salir, sólo quería estar tumbada y tomando calmantes para que pasara un poco el dolor. Mi humor era de perros, parecía que estaba enfadada con el mundo entero. Desde la operación, mi vida es completamente diferente: me gusta vivir, me siento feliz, no tengo ningún dolor, soy una persona completamente nueva y con la vitalidad de una mujer que todavía es muy joven.
Estrella


