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Archivo de Marzo de 2010

Más que un problema de salud

Lunes, 29 de Marzo de 2010

La obesidad es, sin duda, uno de los principales problemas de salud del siglo XXI. Desde hace una década estamos asistiendo a un aumento del sobrepeso y la obesidad, especialmente en niños, un problema social y cultural contra el que todos los sistemas de salud de los países desarrollados están luchando, ya que la obesidad está asociada a las principales enfermedades crónicas que afectan a la salud de la población. Por su magnitud y tendencia al aumento, su prevención es un objetivo fundamental para la OMS.

El Grupo Internacional de Trabajo para la Obesidad y la Organización Mundial para la Salud ha calificado la obesidad como la epidemia del siglo XXI por su impacto sobre la morbimortalidad, la calidad de vida y el gasto sanitario. Esto ha hecho que los gobiernos de diferentes países y las instituciones internacionales se preocupen por la realización de políticas que puedan contribuir a reducir los problemas de salud relacionados con la mala alimentación.

En la Región de Murcia los datos obtenidos de la Encuesta Nacional de Salud indican que la prevalencia media en adultos es del 15% en obesidad y de un 37% en sobrepeso. La prevalencia de obesidad infantil es del 10 por ciento, y de un 18 por ciento en sobrepeso, indicando que uno de cada cuatro niños españoles tiene exceso de peso. Estos datos son preocupantes, y demuestran el deterioro de la calidad en la alimentación y la escasa actividad física de la población en general, hecho que hace que se espere que en un futuro haya un aumento de enfermedades crónicas, tales como dolencias cardiovasculares, diabetes tipo 2, hipertensión, derrames cerebrales, determinados tipos de cáncer, trastornos musculoesqueléticos e incluso una serie de enfermedades mentales.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición puso en marcha la Estrategia de Nutrición, Actividad Física, prevención de la Obesidad y Salud (NAOS), que tiene como objetivo sensibilizar a la población del problema que la obesidad representa para la salud, y reunir e impulsar aquellas iniciativas tanto públicas como privadas que contribuyan a lograr que la población en general y en especial los niños y jóvenes, adopten hábitos saludables a lo largo de la vida.

La Administración regional, comprometida con la responsabilidad social, considera necesaria su participación para mejorar la salud de los ciudadanos, para ello en el Plan de Salud de la Región de Murcia 2010-2015, se ha planteado dentro de los Objetivos Generales, potenciar la adopción de patrones dietéticos que desarrollen hábitos de alimentación sana y equilibrada, incidiendo en el beneficio que la dieta mediterránea representa para la salud, y más específicamente, se trata de actuar sobre los factores que facilitan el sobrepeso y la obesidad en niños y adultos, potenciando las actividades que lo disminuyan.

Como herramienta destacada para la consecución de estos objetivos, la Dirección General de Salud Pública, ha incluido dentro de su programa de control, como uno de los objetivos prioritarios, el establecimiento de medidas específicas para la implantación de una alimentación equilibrada en los comedores escolares. En la Región existen ya 133 comedores escolares con dietas supervisadas por la Consejería, lo que hace que un total de más de 12.600 alumnos mantengan una dieta equilibrada.

El problema de la obesidad representa uno de los retos sanitarios más importantes de la historia, no sólo como problema de salud y como origen de muchas patologías, también como reto social en materia sanitaria. En la lucha contra la obesidad inciden muchos factores educativos, culturales y sociales, en los que será el propio individuo quien deba aprender a prevenir comiendo sano, haciendo ejercicio y asimilando los problemas que conllevará para su salud el no hacerlo. En la lucha contra la obesidad, lo más importante, es implicar a los ciudadanos, por lo que serán la prevención, la educación y la concienciación las mejores armas en esta compleja guerra, una labor que precisa de un apoyo global, lo que supone un gran reto para toda nuestra sociedad.

25/03/2010
Fuente/s: laverdad.es

Carrera de la Mujer 2010

Miércoles, 24 de Marzo de 2010

Una carrera sólo para mujeres, 5 km.
Participa, disfrute y pásalo bien.
www.carreradelamujer.com

Para más información sobre el equipo de Valencia y entrenamiento y/o preparación física ponte en contacto con:
Fisioterapeuta Linda Mansson
mail: info@mansson.es
tel: 664 107 425

El estigma del sobrepeso en la niñez

Lunes, 8 de Marzo de 2010
Un estudio reciente realizado por investigadoras de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) muestra que las actitudes negativas y el estigma social que sufren las personas con sobrepeso aparece ya en los primeros años de escolarización, confirmando resultados previos de investigaciones realizadas en Estados Unidos.
Según el último informe del Grupo de Trabajo Internacional sobre Obesidad (2008), alrededor de 155 millones de niños sufren sobrepeso en el mundo (uno de cada 10), de los cuales 40 millones pueden calificarse de obesos. En España, la situación es preocupante en el conjunto de la población, aunque es en la niñez donde el sobrepeso ha sufrido un incremento desmesurado en las dos últimas décadas, llegando a triplicarse el número de niños que sufren obesidad. La obesidad afecta actualmente al 16,1% de los niños españoles de los 6 a los 12 años, siendo el tercer país desarrollado en la tasas de personas con exceso de peso, superado sólo por Estados Unidos y Reino Unido.

Este problema, con importantes consecuencias globales económicas y de salud, está siendo analizado en los últimos años desde la perspectiva de aquellos que padecen sobrepeso, pues a menudo se convierten en objetivos especialmente vulnerables de prejuicios, discriminación y rechazo.

Junto a los claros efectos perjudiciales para la salud, la obesidad representa una desviación del canon de belleza de las sociedades occidentales, en las que se han producido en las últimas décadas cambios importantes en las concepciones de belleza y normalidad.

Numerosos estudios muestran que la delgadez es cada vez más valorada, mientras que la gordura se percibe de forma crecientemente más negativa. Asumiendo esta contradicción evidente entre el cuerpo ideal y el cuerpo real, y adaptándola a la población infantil, podríamos afirmar que nuestros niños y jóvenes son cada vez más gordos, mientras que el ideal de belleza que les transmitimos desde muy temprano se asocia a una delgadez, en algunos casos, extrema.

Los prejuicios hacia las personas que sufren sobrepeso vienen siendo objeto de estudio por parte de la psicología social desde hace más de 40 años en Estados Unidos. Los múltiples trabajos realizados en esta área confirman que los adultos y niños con sobrepeso deben enfrentarse a múltiples situaciones de discriminación y estigmatización en todos los ámbitos de la vida: trabajo, educación, sistema de salud, relaciones interpersonales, etc.

En una investigación reciente, Irene Solbes se propuso analizar las actitudes hacia los niños con sobrepeso en un grupo de 120 niños de 6 a 12 años, como parte de su tesis Doctoral dirigida por la Dra. Ileana Enesco de la Universidad Complutense de Madrid. Parte de este trabajo saldrá publicado a finales del mes de febrero en The European Journal of Obesity - Obesity Facts, dentro de un número especial dedicado este tema. El estudio se realizó mediante entrevistas individuales aplicadas a los participantes con ayuda de un ordenador portátil y un software informático. El procedimiento consistía en la presentación de fotografías de niños y niñas con distintos tipos de complexión física (peso medio / sobrepeso), pidiéndoles que contestaran a una serie de preguntas. Concretamente, se instaba a los niños a que mostraran sus preferencias (¿cuál te gusta más?, ¿cuál te gusta menos?), que eligieran posibles compañeros para realizar actividades infantiles significativas (¿con cuál te gustaría / no te gustaría jugar en el recreo, trabajar en clase, etc?), o que les atribuyeran distintos tipos de adjetivos insertos en pequeñas historias (¿cuál es el personaje bueno/malo, listo/tonto…?). El procedimiento general estaba inspirado en las investigaciones realizadas durante décadas por parte de psicólogos evolutivos en el área de los prejuicios y estereotipos étnico-raciales a lo largo de la infancia.

Los resultados generales de este trabajo muestran que los participantes poseían claras actitudes positivas hacia los iguales con complexión física media, siendo este tipo de niños elegidos mayoritariamente como los que más les gustaban, los preferidos como compañeros de juego o trabajo, y aquellos a los que se les adscribían distintos adjetivos positivos como bueno, listo o limpio. Por el contrario, las fotografías de los niños con sobrepeso fueron objeto de actitudes fuertemente negativas: fueron seleccionadas como los niños que menos gustaban a nuestros participantes, aquellos con los que no les gustaría jugar o trabajar en clase, asignándoles a su vez una gran cantidad de adjetivos negativos como sucio, malo o tonto.

Estos datos parecen confirmar que los aspectos relacionados con el atractivo físico (el cual, según las normas occidentales, se ajusta a un determinado prototipo de cuerpo), ha adquirido un papel muy relevante en las relaciones de los niños desde los primeros años de educación formal. Los trabajos en este campo indican que los niños que crecen en las sociedades occidentales idealizan la delgadez desde edades muy tempranas, a la vez que denigran a los compañeros que padecen sobrepeso, asociando a esta condición rasgos personales que nada tienen que ver con el peso o el tipo de cuerpo que se posea.

Por otro lado, los resultados mostraron también que las actitudes fuertemente negativas recibidas por los niños con sobrepeso se reducían considerablemente a lo largo de la Educación Primaria. Sin embargo, sutiles asociaciones automáticas entre determinados atributos negativos y el sobrepeso parecen persistir a lo largo de toda la vida.

Según las autoras de este trabajo, los resultados obtenidos en esta investigación obligan a la sociedad a reflexionar sobre distintos aspectos del problema. Por un lado, pese a que la obesidad es en parte un resultado de las condiciones actuales de vida (sedentarismo, hábitos de alimentación no saludables, etc.), la sociedad castiga a las personas con sobrepeso discriminándolas y, en muchos casos, prejuzgándolas como menos capaces intelectual o moralmente, faltas de autocontrol o de fuerza de voluntad. Por otro lado, debemos prestar atención a los modelos de belleza que los medios de comunicación, los propios padres o incluso la escuela inculca a los niños desde muy temprano, así como a las imágenes estereotipadas que estos mismos medios presentan de los niños con sobrepeso.

Fecha: 07/03/2010

Fuente/s: Madri+d

Obesidad y depresión, la pescadilla que se muerde la cola

Lunes, 8 de Marzo de 2010

A veces, la obesidad y la depresión están unidas por un estrecho lazo. Acaba de confirmarlo una revisión de estudios, cuyos resultados demuestran la existencia de una relación bidireccional entre ambos trastornos.

“Las personas con sobrepeso tienen un 55% más de riesgo de desarrollar una depresión mientras que las que sufren este trastorno mental tienen un 58% más de posibilidades de convertirse en obesas”, comentan los autores de este trabajo en las páginas de la revista ‘Archives of General Psychiatry’.

Estos investigadores, miembros de distintos centros de estudios holandeses, revisaron la literatura médica en busca de trabajos que hubieran evaluado a fondo la asociación entre obesidad y depresión. Tras realizar varios filtros, se quedaron finalmente con 15 estudios, que analizaron de forma pormenorizada.

Adiós al tópico del ‘gordito feliz’

En su análisis, los investigadores comprobaron que “la asociación entre depresión y obesidad era más fuerte que la que se producía entre depresión y sobrepeso”, lo que, según sus palabras, sugiere que la cantidad de kilos de más influye de forma clara en las posibilidades de enfermar.

Aunque no han podido establecer las causas de esta relación recíproca, estos autores barajan varias hipótesis. Según explican, la depresión podría provocar un aumento de peso debido a la aparición de distintas alteraciones neuroendocrinas. Además, también podrían influir el consumo de determinados antidepresivos o el hecho de que las personas con este trastorno son más proclives a llevar hábitos de vida poco saludables.

Por su parte, los procesos inflamatorios o la resistencia a la insulina asociada a la obesidad también podrían tener un papel importante a la hora de desencadenar una depresión. Del mismo modo, también influiría de forma importante la presión psicológica que ejercen los modelos de belleza actuales sobre muchas personas con sobrepeso.

En sus conclusiones, subrayan que estos hallazgos podrían tener importantes implicaciones para la práctica clínica. “Estar alerta podría conducir a una [mejor] prevención, detección temprana y tratamiento para las personas en riesgo, lo que, en última instancia, ayudaría a reducir la extensión de ambos trastornos”, concluyen.

Fecha: 08/03/2010

Fuente/s: El Mundo

Obesos y diabéticos tienen 75% más probabilidad complicación en operación

Lunes, 8 de Marzo de 2010

Gastaldi, que ha participado en la Fundación Valenciana de Estudios Avanzados en una Jornada sobre “Dolor y Obesidad”, ha señalado que la única solución en estos casos es “controlar el peso, tener una higiene postural, realizar ejercicio moderado, llevar el calzado adecuado, tomar conciencia de la enfermedad y llevar una dieta saludable”.

“Apenas el 10 por ciento de los pacientes sigue el tratamiento que le indicó su médico, el 75 por ciento de la gente no hace ejercicio y un 50 por ciento de la población española es obesa”, ha señalado Gastaldi.

La jornada está coordinada por José de Andrés Ibáñez, Jefe de Servicio de Anestesia, Reanimación y Tratamiento del Dolor en el Hospital General Universitario de Valencia, quien ha señalado que cerca de 22 millones de españoles tiene algún tipo de problema de sobrepeso.

“No es normal para el ser humano el ser obeso, por lo que la obesidad es una enfermedad”, ha señalado de Andrés, quien durante el curso ha expuesto el tema de “Dolores de espalda”.

Según ha explicado, el ser humano “debe mantener la cabeza en la misma línea que los pies y si esto no funciona así significa que estamos dando una mayor presión por el peso lo que se traduce en una dolor de las articulaciones, un mayor desgaste que, a su vez, nos lleva a un mayor envejecimiento y deterioro que acabará en dolor”.

Para José de Andrés, los hábitos de vida son determinantes. “A pesar de la crisis nos seguimos alimentando bien y pensamos que la calidad de vida significa no tener que cocinar por lo que nos alimentamos de cocina prefabricada, lo que, unido al poco ejercicio de nuestro sistema de vida nos lleva al poco consumo de grasas y a la falta de movilidad”.

Según el experto, “al menos un 30% de la población sin síntomas de lumbalgia tendrá estudios de imagen positivos sin tener los síntomas, y la causa mas común será la mala distribución de los músculos sobrecargados frente a los músculos que no hacen nada”.

Fuente/s:
ABC

Al campamento en verano para perder peso

Lunes, 8 de Marzo de 2010

Los ‘campamentos para adelgazar’ son eficaces y mejoran la salud. Durante cuatro u ocho semanas hacen dieta y reciben educación en nutrición.

Estos ‘campings’, abiertos en 2002 en varios estados norteamericanos y en Canadá, acaban de recibir el ‘visto bueno’ de un grupo de científicos tras llevar a cabo una evaluación de sus resultados. Su dictamen ha visto la luz en el último ‘Pediatrics. En él se avalan sus beneficios a la hora de reducir el peso, mejorar el estado general de salud, la capacidad para hacer ejercicio y la autoestima de la población infatojuvenil con sobrepeso.

El estudio, realizado por científicos de la Universidad de Washington, evaluó los efectos a corto plazo de los programas de reducción de peso (durante cuatro semanas o dos meses) de este tipo de residencias estivales en 76 menores de 10 a 18 años. Los autores documentan que dividieron a los participantes en grupos para las distintas actividades, según la edad y el sexo.
Todos recibiron clases de un nutricionista dos veces por semana. “Algunos de los tópicos que se abordaron en estos cursillos incluyeron el contenido nutricional de los alimentos, el requerimiento calórico diario, la medición del tamaño de las porciones, la lectura del etiquetado de los alimentos o la elección de ’snacks’ saludables. Asimismo se acudió a un supermercado de los alrededores para practicar hábitos de compra saludable”, aclaran los autores del ensayo.

Igualmente, un instructor, especialista en modificación de la conducta, les proporcionó consejo sobre los aspectos psicoconductuales de la alimentación. Y cada semana, junto con sus padres, mantenía terapia de grupo. En ella se les enseñó habilidades para resolver problemas, técnicas de relajación, cómo elevar la autoestima así como terapias en imagen corporal, entre otras medidas.

El programa se complementó con un menú de 1.500 calorías diarias, supervisado por un dietista. “No se les permitía ningún otro alimento que no fuera el servido en el comedor del campamento”, se insiste en el trabajo.

La actividad física de estos programas educacionales se cubrió con clases de aeróbic tres veces por semana y de resistencia. Los campistas practicaron además una clase semanal de taekwondo, así como otras actividades propias de los campamentos como escalada, caminatas, etcétera.

“Los resultados del estudio confirman la hipótesis de que los campamentos de verano exclusivos para adelgazar son altamente eficaces a la hora de reducir kilos, mejorar los parámetros de salud y el bienestar físico de niños y adolescentes. De hecho se produjo una disminución del peso, del índice de la masa corporal así como de la presión arterial. También se lograron mejoras en la aptitud física”, documentan los investigadores.

Insisten en que los resultados fueron mejores para el grupo de chavales que realizó el programa durante ocho semanas, en comparación con los que asistieron sólo durante un mes, y recuerdan “que se deberían hacer más estudios con el fin de establecer si, a largo plazo, la pérdida de peso, los cambios en el comportamiento relacionado con la alimentación y las mejoras en los parámetros metabólicos y de salud de los menores se mantienen”.

Fuente/s:
El Mundo
06/03/2010