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Archivo de Octubre de 2008

Aproximadamente el 20- 30% de las personas que padecen obesidad es consecuencia de un trastorno alimentario por atracones.

Miércoles, 22 de Octubre de 2008

Esta es la principal conclusión del informe ‘Cuando no gustarse hace enfermar’ de la Fundación Imagen y Autoestima, presentado en Barcelona y que muestra la relación entre la presión social por la imagen corporal, la baja autoestima y la aparición y desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria (TCA).

La obesidad en estos enfermos no es producto de alteraciones nutricionales, sino que se situaría en el plano psicológico, en el que el sentimiento de falta de control y la realización de atracones, precipita el aumento de peso y la obesidad.

El jefe del Servicio de Psiquiatría infantil y juvenil del Hospital Clínic de Barcelona, Josep Toro, definió estos TCA como atracones “intensivos y frecuentes” y consideró que la gran mayoría de los que los padecen han pasado anteriormente por fases de restricción alimentaria.

Toro explicó que antes de comenzar a ganar peso, han realizado dietas restrictivas, y recordó que la mayoría de los TCA se gestan en la adolescencia. El experto recordó que “comer más de la cuenta no es lo mismo que un atracón”, en el que no hay control.

El estudio afirma que el 5% de la población femenina joven española sufre un TAC y que el 11,5% está en riesgo de padecerlos, pero no existen informes rigurosos que aporten datos fiables sobre cómo afectan a la población adulta. El 90% de los casos de TAC se dan en mujeres.

Los TAC se caracterizan por la presencia de otros problemas o trastornos de forma simultánea. Así, un 17% de los que los sufren abusan de las drogas; un 50% tiene trastornos de ansiedad; el 100% sufre síntomas depresivos o depresión, y un 29% padece uno o más trastornos de la personalidad.

El estudio señala que más de un 65% de los adolescentes españoles están insatisfechos con su cuerpo y recuerda que estudios han constatado la relación existente entre la presión por adelgazar y el incremento de los casos de TAC. El 97% de las personas que sufren un TAC han realizado o realizan una dieta restrictiva sin supervisión médica.

El informe de la Fundación Imagen y Autoestima constata que sentirse con sobrepeso se asocia a peor salud mental, manifestándose en síntomas de ansiedad y depresión entre los jóvenes adolescentes, y que niños de 7 u 8 años ya tienen conductas y actitudes alimentarias problemáticas.

Alrededor del 75% de las personas que presentan un alto riesgo de padecer un trastorno del comportamiento alimentario presentan niveles muy bajos de autoestima. En el caso de los niños, el 63% de las chicas y el 58% con obesidad moderada y grave dicen ser molestados frecuentemente por sus compañeros, y un 47 y un 34%, por sus propios familiares.

Una de las autoras del estudio, Cristina Carretero, afirmó que una “menor presión social” por la imagen corporal mejoraría la salud de las personas y sostuvo que el patrón de belleza actual, de extrema delgadez, se aleja de la morfología real de los españoles, y que la adopción de hábitos alimentarios anómalos es la consecuencia de un trastorno de la conducta alimentaria y no su causa.

El estudio recomienda al Gobierno una regulación adecuada de la publicidad de productos destinados a la pérdida de peso, la prohibición de la publicidad de productos destinados a la pérdida de peso en horario protegido, llevar a cabo políticas y planes efectivos de prevención y promoción de la salud, y cambiar la legislación sobre la unidad y la información de las tallas de ropa.

Sobre esta última cuestión, la directora general de la Fundación, Marta Voltas, aseguró que el estudio antropométrico que hizo el Ministerio de Sanidad era “un primer paso”, pero que “todavía está pendiente”. Recordó que la unificación se tiene que producir en 2011, “pero se tendría que hacer antes”.
Fuente: Europa Press, oct 2008.

Es bueno desayunar bien, sin olvidar los carbohidratos y las proteínas

Lunes, 20 de Octubre de 2008

Un estudio comparativo confirma que un desayuno abundante, preferentemente rico en carbohidratos y proteínas, ayuda a controlar el peso. Por el contrario, y a pesar de lo que parece indicar la intuición, desayunar poco favorece, a medio plazo, el camino a la obesidad

Mucha gente que desea bajar de peso desayuna de forma frugal o incluso no desayuna nada en absoluto. Piensa que, en su particular balance de calorías, es bueno empezar el día con eso ganado. Grave error. Lo llevan diciendo desde hace años los expertos en nutrición y ahora una vez más ha quedado respaldado por un interesante estudio.
Dirigido por la doctora Daniela Jakubowicz, del Hospital de Clínicas de Caracas (Venezuela), y realizado junto a científicos de la Universidad Virginia Commonwealth, en Richmond, Estados Unidos, dicho estudio se presentó en la conferencia anual de la Sociedad de Endocrinología de este último país.
La investigación se realizó durante ocho meses en 94 mujeres obesas e inactivas, a las que dividieron en dos grupos. Ambos se sometieron a una dieta baja en grasas y calorías, pero la distribución de éstas fue distinta. El primero tuvo un desayuno rico en proteínas e hidratos, y en él se ingería la mitad de las calorías totales del día, que fueron 1.240. El segundo desayunó de forma mucho más ligera, 290 calorías, con un total de 1.085 al día.
Después de varios meses se compararon los resultados. Posiblemente muchos pensarían que el segundo grupo adelgazó mucho más que el primero, pues no en vano habían ingerido una cantidad menor de calorías (casi un 13% menos). Y así fue al principio. Pero, tras ocho meses, las del segundo grupo habían recuperado gran parte del peso perdido, mientras las del primero seguían adelgazando.
Al final del estudio, el grupo que había desayunado muy fuerte (610 calorías, más 395 a la comida y 235 a la cena) había perdido un 21% de su peso corporal; el otro, sólo un 4,5%, a pesar, como se ha dicho, de ingerir un 13% menos de calorías totales diarias. Además, y por si esto fuera poco, las del desayuno abundante declararon haber pasado menos hambre que las otras y también menos ansia de tomar carbohidratos.
La razón de los buenos resultados de la dieta basada en un desayuno fuerte y abundante en hidratos está, según Jakubowicz, en que una dieta muy baja en carbohidratos exacerba el deseo de éstos y ralentiza el metabolismo (con lo que se ahorra energía y se adelgaza menos). Esto no ocurre si se comienza el día con una buena cantidad de hidratos de carbono y proteínas, lo que permite restringirlos y controlar el apetito sin mucho esfuerzo el resto de la jornada.
Lo anterior, pues, parece indicar que la mejor forma de adelgazar y mantener el peso es con un desayuno fuerte y rico en hidratos de carbono seguido de una dieta baja en calorías el resto del día. Por contra, un desayuno escaso aumenta el ansia de comida y hace inútiles, a medio plazo, nuestros esfuerzos. Además, una dieta que restrinja en exceso los hidratos es menos sana, pues no nos permite comer tanta fruta como sería deseable.
Fuente: Adelgazar.net

La obesidad multiplica por seis el riesgo de padecer apnea del sueño, que ya afecta a 400.000 andaluces, según Neumosur

Martes, 14 de Octubre de 2008

Las personas que padecen obesidad tienen seis veces más riesgo de padecer apnea del sueño, un síndrome que ya afecta a unos 400.000 andaluces, según advirtió hoy la Asociación de Neumólogos del Sur (Neumosur), que recordó que en la comunidad un 39 por ciento de la población de entre 25 y 60 años presenta sobrepeso, mientras que un 21,6 por ciento son obesos.

En concreto, este organismo sostuvo que el aumento del peso ideal en un 10 por ciento multiplica por seis el riesgo de sufrir apnea de sueño, extremo que justificó tras detallar que el 80 por ciento de los enfermos de apnea de sueño, que suelen ser hombres de media edad y roncadores, son también obesos.

“La causa de la apnea es la obstrucción que sufre la garganta cuando ésta se relaja durante el sueño”, declaró el secretario general de Neumosur y neumólogo del Hospital San Cecilio de Granada, Francisco Casas, quien aclaró que dicha obstrucción “tiene mucho que ver con la obesidad, que produce un acumulo de grasa en la faringe”.

El síndrome de la apnea obstructiva del sueño es una patología que impide a las personas descansar bien mientras duermen, siendo sus síntomas principales el ronquido y las pausas repetidas de la respiración (apneas).

Según Neumosur, este problema causa somnolencia diurna, trastornos de la concentración, pérdida de memoria, humor alterado, pérdida del deseo sexual e, inclusive, impotencia. Además, aumenta el riesgo de accidentes laborales y de tráfico, así como problemas cardiovasculares, tales como hipertensión arterial, cardiopatía o accidentes cerebrovasculares.

Por ello, aludió a la importancia de combatir la obesidad siguiendo una dieta adecuada y ejercicio. “Varios estudios aseguran que la cena es la comida en la que la mayoría de obesos ingieren calorías de más”, apuntó Casas a este respecto, toda vez que recomendó abandonar el hábito tabáquico, el consumo de alcohol, “especialmente antes de dormir”, y evitar la medicación somnífera o relajantes musculares, “que pueden propiciar la apnea al relajar la musculatura de la faringe”, apostilló.
Además de la apnea de sueño, la obesidad también repercute negativamente en el aparato respiratorio y agrava enfermedades respiratorias como el asma o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

Fuente: Europa Press

Investigación estratégica para prevenir la obesidad

Martes, 14 de Octubre de 2008

El Instituto Madrileño de Estudios Avanzados en Alimentación (IMDEA Alimentación) participa en el proyecto de investigación industrial de carácter estratégico PRONAOS para desarrollar una nueva generación de alimentos de prevención de la obesidad.

Si se pretende contribuir eficazmente a la prevención o mejora de enfermedades mediante la alimentación, es preciso plantear la investigación y el desarrollo de los nuevos alimentos desde la perspectiva de la genómica nutricional, es decir considerando las interacciones genes-dieta, para tratar de avanzar en el conocimiento del efecto de los componentes de los alimentos sobre fenotipos específicos por polimorfismos genéticos, por ejemplo el efecto de determinados componentes de los alimentos (ácidos grasos poli-insaturados) sobre las características detectables de una persona (bioquímicas, fisiológicas…), determinadas por su genotipo.

En este sentido, IMDEA Alimentación lleva a cabo estudios de intervención en nutrigenética humana para comprobar las interacciones gen-dieta entre marcadores genéticos y determinados componentes de los alimentos en la pérdida de peso.
Bajo el supuesto de que las variaciones en el genoma pueden modificar la respuesta de los individuos a la dieta e influir en el riesgo de enfermedad, se estudia la distinta respuesta de los individuos a la dieta en función de sus variaciones específicas en el genoma, incluyendo la identificación y caracterización de variantes genéticas que se relacionen con una respuesta diferente a los componentes de la dieta para los fenotipos de interés.
Su objetivo es generar recomendaciones específicas sobre la mejor composición de la dieta para el óptimo beneficio de cada individuo.

La investigación se enmarca en el proyecto CENIT, PRONAOS, proyecto de investigación industrial de carácter estratégico dirigido al desarrollo de una nueva generación de alimentos para el control de peso y prevención de la obesidad. El trabajo está liderado por Puleva Biotech, S.A. y movilizará 27,2 millones de euros.

Los investigadores de IMDEA Alimentación aportarán al proyecto durante los próximos cuatro años su experiencia en el campo de Alimentación/Salud, concretamente en lo referente a interacciones gen-dieta, es decir, cómo afecta la dieta sobre determinados marcadores genéticos, teniendo en cuenta las respuestas diferentes de distintos individuos a los mismos nutrientes debidas a variantes génicas.

PRONAOS investigará los factores genéticos, moleculares y nutricionales que regulan los sistemas de control de peso corporal, para así desarrollar alimentos que puedan prevenir la obesidad. Realizando los estudios necesarios para desarrollar alimentos idóneos para la nutrición personalizada o individualizada, que sirvan para prevenir o mejorar ciertas enfermedades a través de la dieta.

Se trata de un proyecto de gran dimensión que se aborda desde la perspectiva de la colaboración público-privada en I+D, con la participación de un consorcio empresarial formado por 16 empresas españolas y más de 40 grupos de investigación pertenecientes a Centros de Investigación de referencia (CSIC, Hospital Universitario “La Paz” de Madrid, IMDEA Alimentación, centros tecnológicos y una docena de universidades)

Fuente: mi+d

Si se come despacio se come menos

Lunes, 13 de Octubre de 2008

Los resultados de un nuevo estudio corroboran lo que ya recomendaban muchos expertos: hay que comer despacio para comer mejor y, sobre todo, para comer menos.

El trabajo ha sido realizado por científicos de la Universidad de Rhode Island (Estados Unidos) y publicado en “Journal of the American Dietetic Association”. Hicieron un seguimiento a 30 mujeres, y entre otras cuestiones analizaron sus hábitos alimenticios.
Como parte del estudio, realizaron un experimento para comprobar si la velocidad a la que se tomaban los alimentos tenía alguna influencia sobre su organismo, y lo cierto que el resultado fue concluyente.

En una primera ocasión indicaron a las participantes que hicieran una determinada comida de forma rápida, sin parar y utilizando una cuchara grande. Midieron el tiempo que tardaron y las cantidades ingeridas. También anotaron la saciedad, el hambre y la sed que declararon las participantes al terminar.

Tiempo después realizaron la misma comida, pero en esta ocasión las instrucciones fueron distintas: tenían que comer con lentitud, masticar bien, tomar trozos pequeños y saborear cada porción. Incluso, debían dejar el cubierto en la mesa entre bocado y bocado; cubierto que, en este caso, era más pequeño que antes.

En ambas ocasiones las participantes podían comer y beber (sólo agua) en las cantidades que quisieran, y se realizaron las mismas determinaciones en lo relativo a cantidades ingeridas, sensación de saciedad, etc.

Al comparar los resultados la conclusión fue clara: en la comida lenta tardaron una media de 21 minutos más, pero quedaron más saciadas, tomaron más agua y, sorprendentemente, ingirieron una cantidad de comida (y calorías) considerablemente menor que cuando comieron con prisas.

La razón de este resultado no está muy clara y los investigadores sugieren varias, a falta de estudios más completos. En primer lugar, si se come con mucha rapidez no se da tiempo a que lleguen al cerebro las señales de saciedad, y cuando llegan lo hacen tarde: ya hemos comido en exceso.

También es posible que, al comer más lentamente, se beba más agua, lo que aumenta la sensación de saciedad y se toma menos comida y, por tanto, menos calorías. O bien que, al saborear cada bocado, esto hace que seamos más conscientes de que lo tomamos y aumente nuestra saciedad.

De cualquier manera, lo que parece claro es que, si deseamos mantener el peso a raya, debemos seguir los
consejos de estos investigadores: comer despacio, masticar bien, saborear cada porción, ingerir trozos pequeños cada vez y hacer pausas entre bocado y bocado. Comeremos mejor, más a gusto y, sobre todo, comeremos menos.

Fuente: Adelgazar.net

La obesidad infantil preocupa a los padres españoles

Miércoles, 1 de Octubre de 2008

Más de la mitad de los padres españoles declararon que su mayor preocupación en relación con la alimentación de sus hijos, es la obesidad o la posibilidad de sufrirla, y consideraron importantes el control de la alimentación y la falta de interés por ciertos alimentos.

Según el Estudio Tulipán, el 56% de los padres consideran que la obesidad es el principal problema relacionado con la alimentación de sus hijos. Si bien la responsabilidad de la correcta alimentación de los niños recaerá en los padres, el estudio también señala que un 50% de los niños españoles comen cada día en el colegio.

El estudio determinó que son las madres quienes conocen mejor qué alimentos forman parte de la alimentación de sus hijos (un 65%), aunque los padres se acercan cada vez más, con un 55%.
Mientras un 21% de los niños come a diario dulces como galletas o bollería, sólo un 2% consume pescado. En el caso de las legumbres esta cifra aumenta sólo al 4%. Según los datos, la dieta diaria de los niños incluye: productos lácteos en un 90% (leche, queso o yogur), pan o cereales en un 78%, aceite y fruta fresca más del 50%. Además, sólo un 27% de los niños españoles consume verduras y hortalizas.
Raquel Bernácer, nutricionista de Unilever y especialista en nutrición infantil, explicó que “si bien es importante que los niños tomen lácteos, pan y cereales, y grasas en forma de aceites o margarinas, también es esencial que aumente el consumo diario de verduras y hortalizas así como el de pescado, ya que estos productos aportan numerosos beneficios nutricionales a la alimentación de los niños en forma de hidratos de carbono, proteínas y ácidos grasos esenciales�.

Asimismo, el 95% de los padres y madres españoles creen que la alimentación es muy importante para el desarrollo del funcionamiento cerebral y, consecuentemente, para su inteligencia. Tanto padres como madres reconocen que sus hijos realizan unas 4 comidas al día, pero consideran que las recomendables para el buen desarrollo intelectual de sus hijos serían 5.

El Estudio Tulipán es un estudio sociológico centrado en el conocimiento de las preocupaciones de los padres españoles y los hábitos de alimentación de las familias. El estudio, realizado por Quota Research, se ha llevado a cabo sobre una muestra de más de 1.000 padres y madres españoles de 26 a 50 años principalmente.

FUente: Portal Fitnes