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Archivo de Julio de 2008

El gen FTO, que comúnmente se relaciona con la obesidad, actúa inhibiendo la sensación de saciedad

Miércoles, 30 de Julio de 2008

Un gen que comúnmente se relaciona con la obesidad actúa inhibiendo la sensación de saciedad, según se indica en un estudio publicado en la revista ‘Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism’.

Investigadores del University College y el King’s College de Londres examinaron a 3.337 niños británicos de entre 8 y 11 años para comprobar si los que eran portadores de la variante de alto riesgo del gen, conocido como FTO, tenían el apetito alterado. Hasta ahora se sabía que el FTO estaba asociado a la obesidad, trastorno con componente genético, pero lo que no se conocía era si actuaba influyendo la cantidad de comida ingerida o el número de calorías que se quemaban.

Los resultados de este estudio, dirigido por Jane Wardle, indican que «el gen actúa modificando el apetito, de manera que los niños del estudio que tenían dos copias de la variante de alto riesgo tenían menos probabilidades de que se inhibiera su apetito después de comer».

Al examinar a los niños, los científicos tuvieron en cuenta información facilitada por los padres sobre su altura, peso y cintura, así como sus hábitos alimenticios. El FTO es el primer gen común de obesidad que se halla en poblaciones caucásicas. Estudios anteriores demostraron que los adultos con dos copias de ese gen pesan, de media, 3 kilos más, mientras que las personas con sólo una copia pesan 1,5 kilos más que las que no lo tienen.

«Lo que hemos demostrado es que los niños con la variedad de más riesgo del gen tiene respuestas de saciedad más débiles», lo que significa que no se dan cuenta de cuándo están llenos, explica Wardle. «No es que la gente que porta esa variante del gen desarrolle un sobrepeso, pero tienen más tendencia a comer más».

FUENTE: JOURNAL OF CLINICAL ENDOCRINOLOGY AND METABOLISM. 2008 JUL

La prevención de la obesidad debe iniciarse desde el embarazo

Lunes, 28 de Julio de 2008

La prevención de la obesidad debe iniciarse desde el embarazo, pues “los niños que nacen en familias de obesos o con una historia familiar de obesidad son una diana” para esta enfermedad.

Así lo afirmó en rueda de prensa el investigador especialista en genética molecular de la obesidad del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, Manuel Serrano, quien participa en la Escuela de Biología Molecular ‘Eladio Viñuela’, en el marco de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).
Serrano subrayó que la mala nutrición influye en el niño, así como la historia familiar de obesidad, por lo que advirtió que “hay que prevenir” este problema “desde la concepción”, en lo que debe ser “una tarea continuada”, porque lo importante para combatir esta enfermedad es “la perseverancia”.

El investigador señaló que la obesidad prepuberal es un marcador importante de cara a la edad adulta, si bien apuntó que se ha constatado que los niños nacidos con bajo peso “demuestran una mayor predisposición a padecer obesidad, no se sabe por qué”.

Destacó la importancia de los factores ambientales pero también del fenotipo, y al respecto apuntó que “actualmente, y después de muchos años, ha comenzado a saberse algo sobre el genoma de la obesidad”, aunque aún se debe “ahondar” en los genes que “predisponen” a ser obesos.
Serrano aseguró que la situación de la obesidad en España es “preocupante”. Según datos del reciente mapa de la obesidad en el país, entre un 27 y 29 por ciento de los españoles tiene sobrepeso. Según la edad, los adolescentes con este problema son un 17-18 por ciento, mientras que entre el 50 y el 60 por ciento de la población de entre 45 y 64 años tiene obesidad o sobrepeso.
Aunque la situación no es “tan dramática” como la de Estados Unidos, donde una de cada dos personas tiene sobrepeso, en España lo padece una de cada cuatro personas, si bien en algunas comunidades el porcentaje se eleva a una de cada tres.
No obstante, el investigador subrayó que “uno no está condenado a ser obeso”, y apuntó que en la prevención influye el ambiente y una educación precoz “y para todo el entorno, no sólo para el obeso”.

La ansiedad engorda
La prevención de la obesidad pasa por buenos hábitos alimentarios, “no comer menos sino mejor”, la actividad física y que la gente “sea más feliz” porque el estrés y la ansiedad se han definido como causa de sobrepeso, indicó Serrano.

Fuente: Europa Press

Niños y adolescentes: saltarse el desayuno engorda

Lunes, 28 de Julio de 2008

Las investigaciones son concluyentes: contra lo que muchos podrían pensar, los niños que se saltan el desayuno son más obesos que los que desayunan bien, incluso aunque éstos ingieran más calorías a lo largo de la jornada.

Investigadores de la Universidad de Minnessota (Estados Unidos) han realizado un estudio durante cinco años, publicado en “Pediatrics”, que incluía un seguimiento durante ese tiempo de 2.116 adolescentes de 14 a 19 años. Sus conclusiones con respecto al tema que nos ocupa fueron claras: aquellos que desayunaron bien fueron los que aumentaron menos de peso y tuvieron un IMC (Ã?ndice de Masa Corporal) más bajo.
Por el contrario, los jóvenes que se saltaron la primera comida del día pesaron un promedio de 2,3 kilos más que los anteriores, incluso aunque ingirieran menos calorías al final del día. Por si esto fuera poco, los que no desayunaban serán más vulnerables a la obesidad cuando sean adultos.

Otra investigación, española en este caso y publicada en “Medicina Clínica”, llega al mismo resultado. Se hizo un seguimiento de 1.700 alumnos, de 13 y 14 años, en 34 colegios de Gran Canaria. Los que desayunaron más y mejor se protegieron de forma muy notoria contra el sobrepeso, ya que en ellos la prevalencia de la obesidad fue claramente menor.

De forma sorprendente, el efecto de un correcto desayuno resultó mucho mayor que el de la realización de ejercicio físico. Es decir, que si un niño hace ejercicio y se salta el desayuno, tendrá más inclinación a la obesidad que otro compañero que desayune bien y no realice actividades físicas. Sorprendente, pero cierto.
La razón de los efectos positivos de un correcto desayuno probablemente sea que los niños y adolescentes que desayunan bien se alimentan mejor, tienen más energía durante su jornada escolar (y, presumiblemente, además de rendir más, queman más calorías) y, a lo largo del día, ingieren más hidratos y fibra y menos grasas. Los que no han desayunado, al llegar a casa comen en exceso y tienen sus comidas menos repartidas, lo que es un factor adicional de obesidad. Por tanto engordan más, incluso aunque tomen menos calorías que los otros.

Con respecto a lo que debe incluir un buen desayuno, hay tres ingredientes que nunca deben faltar: lácteos, fruta y cereales. Pero puede añadirse aceite de oliva, mantequilla o margarina, mermelada, miel e incluso embutidos. Y en cantidades generosas, ya que el desayuno debe suponer, según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria, en torno al 25% de las necesidades diarias de nutrientes.

Fuente: Sociedad Española para el Estudio d ela Obesidad (S.E.E.D.O)

Éxito de un programa integral para combatir el sobrepeso y la obesidad infantil.

Martes, 22 de Julio de 2008
La reeducación de los hábitos alimentarios, del estilo de vida y de algunos aspectos emocionales empieza a dar resultados tangibles en niños obesos o con sobrepeso. Niñ@s en movimiento, un programa que se lleva a cabo en el Servicio de Pediatría del hospital Materno-infantil Vall d’Hebron de Barcelona desde hace cinco años, ha conseguido facilitar la pérdida de peso y modificar los hábitos alimentarios y los trastornos emocionales que contribuyen a desarrollar la obesidad, en niños de entre 7 y 12 años. Los autores de este programa, único en España, acaban de publicar los primeros resultados de su aplicación entre 2005 y 2006 en un grupo de 81 niños y niñas, en la revista Medicina Clínica.Durante ese periodo, redujeron en casi 20 puntos la prevalencia de obesidad del conjunto de la muestra, y los niños mejoraron también en otros aspectos tan relevantes como la calidad de la dieta o el riesgo de padecer ansiedad o depresión.Ahora, los investigadores, coordinados por el jefe del Servicio de Pediatría de Vall d’Hebron, Antonio Carrascosa, proponen su implantación en centros de asistencia primaria para tratar la obesidad infantil y prevenir su progresión en la adolescencia y la vida adulta. Y para conseguirlo ya han empezado a formar profesionales de la salud en diversas ciudades españolas para que puedan desempeñar el papel de “educadores en obesidad infantil”, aprovechando la experiencia y el material didáctico elaborado en el programa.

Estructurado en 11 sesiones grupales de 90 minutos de duración y periodicidad semanal, con los niños y sus familias de forma separada, emplea “técnicas de reeducación cognitivo-conductuales y afectivas, como cuentos y registros de conducta, para abordar temas relacionados con la alimentación, la emocionalidad y los estilos de vida”, explica Sandra Gussinyer, psicóloga clínica infanto-juvenil y miembro de la Unidad de Obesidad Infantil del hospital Vall d’Hebron. Inspirado en otros programas que se llevan a cabo en Estados Unidos y Canadá, y siguiendo las guías derivadas del consenso de diversas sociedades científicas, nacionales e internacionales, en los grupos se trabajan conceptos como la publicidad engañosa, el autocontrol, la imagen corporal, la autoestima, la relajación y los derechos personales. Asimismo, se enseñan una serie de pautas de alimentación sanas y equilibradas, sin restricción calórica, y se promueve la actividad física, estimulando la práctica de un ejercicio estructurado tres veces por semana.

La media de los valores del IMC o índice de masa corporal (valor resultante de dividir el peso entre el cuadrado de la altura en metros) del total de la muestra al finalizar el programa fue significativamente menor que la inicial, una diferencia que se observó tanto en niños como en niñas. Al comenzar el programa, 14 niños (17,3%) presentaban valores de IMC en la categoría de sobrepeso y 67 (el 82,7%) en la de obesidad. Al finalizarlo, en cambio, 4 niños (el 4,9%) tenían valores de IMC normales, 25 (30,9%) tenían valores indicativos de sobrepeso y 52 (64,2%) de obesidad.

Por todo ello, proponen que el programa continúe en los niños y las familias que respondieron de forma deficiente y se prevé un seguimiento durante cinco años para el resto.

“Nuestros resultados no pueden ser generalizados a toda la población, porque cuentan con el factor motivación”, explica Carrascosa. Este pediatra insiste en que, justamente, una de las claves del éxito es que “posibilita un espacio para que los niños y sus familias puedan hablar libremente de sobrepeso y obesidad”. Para los que quieran pensárselo, Niñ@s en movimiento. Guía integral para el sobrepeso infantil (Ediciones Ceac), escrito por Gussinyer y Norma I. García-Reyna, nutricionista y doctora en Psicología infanto-juvenil de la misma unidad, contiene testimonios y el material que diseñaron para el programa.

Entre los profesionales formados por las Dras. Gussinyer y García-Reyna se encuentra el equipo de IntraObes, uno de los centros privados en los que se lleva a cabo el programa Niñ@s en Movimiento.

Nuevas evidencias sobre la relación entre sobrepeso e infertilidad

Lunes, 14 de Julio de 2008

El tratamiento de la infertilidad masculina debe contemplar una dieta para lograr un IMC normal

Los hombres obesos tienen espermatozoides menos normales y generan menos semen. Por ello, según han propuesto los investigadores la Universidad de Aberdeen (Reino Unido), responsables del estudio del que deriva la evidencia, el tratamiento de la infertilidad masculina debe contemplar el hacer dieta.
Los hallazgos de su estudio, presentados en la reunión de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología que se está llevado a cabo en Barcelona, se suman recientes que muestran que las mujeres obesas son más propensas a la infertilidad. En palabras del Dr. Ghiyath Shayeb, de la Universidad de Aberdeen e investigador principal del estudio, “es bien conocido que el sobrepeso es un factor de riesgo de los problemas de concepción en las mujeres. Por ello, creímos que era posible que los varones con sobrepeso también contribuyeran a los problemas de fertilidad�.
El estudio, llevado a cabo con la participación de 2.037 varones que asistieron al Centro de Fertilidad de Aberdeen, demostró asimismo que los pacientes con un índice de masa corporal (IMC) normal, es decir sin sobrepeso ni bajo peso, producen mayores niveles de espermatozoides normales y más semen.
Y como apuntó el Dr. Shayeb, “también debemos tener en cuenta aquellos otros estudios que sugieren la existencia de una relación entre la obesidad masculina y un aumento del daño del ADN en el esperma, lo que también puede asociarse con una menor fertilidad. Sea como fuere, nuestros resultados fueron bastante independientes de cualquier otro factor y parecen sugerir que los hombres que estaban tratando de tener un hijo con sus parejas deberían primero intentar lograr un peso corporal ideal�.
El siguiente paso será comparar las tasas de concepción entre los hombres obesos y aquellos con IMC normal para ver si la peor calidad del semen se relaciona con una menor fertilidad.
Las razones, como explicó el investigador principal, podrían ser varias. “La asociación podría deberse a varias cosas: diferentes niveles hormonales en los hombres obesos, simple exceso de calor en los testículos causado por el exceso de grasas en la zona, o que el estilo de vida y la alimentación que conduce a la obesidad podría además generar semen de menor calidad�, concluyó.

Fuente:Jano.es

La contención psicológica es un aspecto clave en el abordaje de la obesidad en jóvenes.

Lunes, 7 de Julio de 2008

El comienzo de la adolescencia es una etapa de cambios durante la cual se producen numerosas modificaciones en las formas del cuerpo. Esa situación que de por sí no es fácil de sobrellevar, puede agravarse por la existencia de una serie de prejuicios o valores sociales que postulan como ideal de belleza la delgadez, cuánto más extrema mejor. Para las personas con obesidad mórbida la expectativa de vida se reduce entre 15 y 20 años. Frente a esta dicotomía hay un aspecto al que es importante prestarle mucha atención: la contención emocional de los jóvenes, por parte tanto de la familia y los amigos, como de los profesionales, que además deberán encargarse de brindarle a los chicos toda la información necesaria para conocer cuál es la mejor opción de tratamiento para cada cuadro. En los últimos años, la combinación del incremento de casos y la necesidad de combatir las enfermedades asociadas ha favorecido el desarrollo de cirugías que contribuyen al descenso de peso, aunque los tratamientos médicos y las terapias conductuales continúan siendo las principales herramientas del abordaje de la obesidad, especialmente en los más jóvenes. “La cirugía de obesidad no es de rutina en ningún caso, y muchos menos en la etapa infanto juvenil. Por eso debe utilizarse sólo para pacientes con obesidad mórbida, inmanejable desde lo médico, y cuando se presentan enfermedades asociadas como la hipertensión arterial, el colesterol, la dislipemia, la diabetes o la apnea del sueño que comprometen la salud y complican la rutina diaria”, señaló el doctor Ezequiel Fernández. 

Lo más importante es hacer un abordaje integral y multidisciplinario del paciente. Debe trabajarse desde el comienzo haciendo mucho hincapié en la contención y apoyo emocional del paciente, y en proporcionar la información relativa a las opciones de tratamiento que necesite; razón por la cual cuando se trata de chicos o adolescentes, es conveniente citar también a los padres para que estén al tanto de las instancias del tratamiento integral que puede incluir la realización de una cirugía bariátrica que es un recurso más para ayudar a bajar de peso. Lo que tienen que entender los pacientes -y para eso es fundamental llevar a cabo el seguimiento antes, durante y después de la cirugía- es que no se trata de un problema estético, sino que es un tema de salud, según la licenciada en psicología Patricia Alkolombre. Es fundamental incluir en este tipo de tratamientos un seguimiento del paciente de dos años de duración, en el cual se espera que el paciente pueda interiorizar los cambios en los hábitos alimentarios y en el estilo de  vida que se generan con la intervención. Igualmente ése tiempo puede prolongarse o acortarse dependiendo el estado anímico de cada uno y la situación familiar en la que se encuentre. En los pacientes infantojuveniles, las técnicas más adecuadas son las de tipo restrictivo pues las malabosortivas y las mixtas implican carencias vitamínicas y proteínas, sustancias indispensables para el desarrollo. Dentro de esta variante, las más utilizadas son la banda gástrica ajustable y la llamada gastrectomía tubular o ’sleeve gastrectomy’ que se realiza mediante laparoscopía y consiste en extraer del organismo el sector del estómago que alberga el volumen más importante de alimentos, lo que genera que se alcance la saciedad más rápido. Vale aclarar que logrando bajar un 20 por ciento de su peso, una persona que padecía obesidad mórbida puede mejorar notablemente su estado de salud, reducir los factores de riesgo y revertir la disminución de la expectativa de vida calculada entre los 15 y 20 años. 

Fuente: Infobae 

Hígado graso en niños estaría vinculado con síndrome metabólico

Lunes, 7 de Julio de 2008

Entre los chicos obesos o con sobrepeso, la enfermedad de hígado graso sería un factor de riesgo específico del síndrome metabólico, que es precursor de la enfermedad cardíaca y la diabetes, reveló un estudio.

Los resultados de la investigación se publicarán en la revista Circulation, de la Asociación Estadounidense del Corazón.
El equipo del doctor Jeffrey B. Schwimmer, de la University of California en San Diego, estudió a 150 niños y niñas de entre 5 y 17 años que habían sido derivados a un especialista clínico por obesidad o presunción de enfermedad de hígado graso.
Los pacientes, en los que se había probado mediante una biopsia la enfermedad de hígado graso “no alcohólica”, fueron comparados con 150 controles que tenían la misma edad y grado de obesidad pero que no padecían la condición hepática.

Los resultados mostraron que los chicos con enfermedad de hígado graso, comparados con los controles, “tenían una frecuencia muy mayor de” obesidad abdominal, colesterol elevado, hipertensión y niveles altos de glucosa en ayunas, todos factores que conforman el síndrome metabólico.

De hecho, el 50 por ciento de los niños con enfermedad de hígado graso podía ser calificado dentro del síndrome metabólico, comparado con el 15 por ciento de los participantes sin la dolencia hepática.
Schwimmer y sus colegas concluyeron que “la detección de enfermedad de hígado graso no alcohólica en un niño debería generar asesoramiento global que apunte a la nutrición, la actividad física y a evitar el tabaquismo, para prevenir el desarrollo de enfermedad cardiovascular y diabetes tipo 2″.

Fuente: Medline Plus

Fruta gratuita en los colegios para combatir la obesidad

Lunes, 7 de Julio de 2008

La Comisión Europea se propone cofinanciar con 90 millones de euros planes de distribución con el objetivo de crear hábitos saludables entre los escolares.

La Comisión Europea propondrá cofinanciar con 90 millones de euros planes de distribución gratuita de frutas y verduras en los colegios europeos, con el objetivo de crear hábitos saludables entre los escolares y combatir la obesidad infantil. El Ejecutivo adoptará el próximo martes una propuesta que incluye ésta y otras medidas relacionadas, tales como la promoción de productos agrícolas y el intercambio de experiencia e información entre los Estados.

Con este presupuesto, Bruselas pretende contribuir a la ampliación de los programas de este tipo que ya existen en varios Estados miembros y crear nuevos sistemas en aquellos países de la UE en los que no existen acciones similares, a causa principalmente de la falta de fondos.
Según el borrador que prepara la comisaria de Agricultura, Mariann Fischer Boel, el reparto gratuito de frutas y verduras en los centros escolares permitiría incrementar su consumo entre los menores, en un momento en que se crean los hábitos alimenticios de los pequeños. Según el documento, este plan sería también una “inversión de futuro” puesto que ayudaría a “evitar o reducir” el gasto sanitario derivado de una pobre alimentación.

Esta iniciativa se enmarca dentro de la estrategia europea sobre problemas de salud ligados a la nutrición y tiene en cuenta que los problemas de obesidad tienden a centrarse en grupos sociales desfavorecidos. Con esta premisa, la Comisión cree que otro “impacto positivo” de la distribución gratuita de frutas y verduras sería “reducir las desigualdades sanitarias”.

El borrador propone que se destinen 90 millones de euros de fondos europeos para cofinanciar esta iniciativa al 50% con los Estados miembros. En el caso de las regiones más desfavorecidas la Comisión contempla que la UE asuma el 75% del presupuesto. Con esta dotación no solo se financiaría el reparto de los productos alimenticios, sino también mecanismos para su supervisión y evaluación.
Asimismo, la Comisión sugiere que el plan de frutas en las escuelas debería acompañarse de medidas de acompañamiento dentro de una estrategia nacional que tenga en cuenta la opinión de las autoridades sanitarias y educativas, así como la de la industria y el resto de grupos de interés.
Fuente: Jano.es

Las mujeres que aumentan muchos kilos durante el embarazo elevarían el riesgo de sus hijos de volverse obesos en el futuro, sugirió un nuevo estudio.

Martes, 1 de Julio de 2008

Al observar datos de más de 10.000 pares de madres e hijos, investigadores de la University of Pennsylvania revelaron que los chicos cuyas madres habían aumentado de peso más de lo recomendado durante la gestación eran un 48 por ciento más propensos que los demás niños a tener sobrepeso a los 7 años.
En Estados Unidos, el Instituto de Medicina (IOM por su sigla en inglés) recomienda que las mujeres de peso normal aumenten entre 11 y 15 kilos durante el embarazo.
Las mujeres con sobrepeso antes de concebir tendrían que incrementar menos kilos (entre 6 y 11), mientras que aquellas futuras mamás por debajo de su peso normal deberían subir entre 12 y 18 kilos.
Los nuevos resultados sugieren que exceder esas recomendaciones aumentaría las posibilidades del niño de incrementar su peso en el futuro.
“Según estos resultados, alentar la alimentación sana y la actividad física aeróbica en las mujeres embarazadas para ayudarlas a cumplir con los lineamientos del IOM permitiría reducir la epidemia de obesidad infantil”, señaló el doctor Brian Wrotniak, del Hospital de Niños de Filadelfia.
No obstante, los kilos aumentados durante la gestación no son todo.
Wrotniak y sus colegas hallaron que los chicos de 7 años nacidos de madres obesas pero que cumplían con los lineamientos aún eran más propensos a tener sobrepeso que sus pares cuyas madres tenían peso normal pero engordaban demasiado durante el embarazo.
Por lo tanto, mantener un peso saludable antes y entre los embarazos debería ser también un objetivo, indicó el autor.
El equipo publicó los resultados del estudio en American Journal of Clinical Nutrition.
Los hallazgos se basaron en datos de 10.266 mujeres estadounidenses que dieron a luz entre 1959 y 1965 y que participaban de un estudio que observaba los factores de riesgo de la parálisis cerebral.
Como parte del proyecto, las mujeres brindaron información sobre su peso previo al embarazo y lo midieron en el momento del parto. Sus hijos fueron seguidos hasta los 7 años.
En general, el equipo halló que las posibilidades de un niño de tener sobrepeso a los 7 años aumentaban un 3 por ciento por cada kilo que su madre había subido en el embarazo.
Los investigadores consideraron que el peso aumentado en exceso durante la gestación afectaría el desarrollo fetal de una forma que eleva el riesgo a largo plazo de obesidad infantil.

FUENTE: American Journal of Clinical Nutrition, junio del 2008