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Archivo de la categoría "Investigación"

Más que un problema de salud

Lunes, 29 de Marzo de 2010

La obesidad es, sin duda, uno de los principales problemas de salud del siglo XXI. Desde hace una década estamos asistiendo a un aumento del sobrepeso y la obesidad, especialmente en niños, un problema social y cultural contra el que todos los sistemas de salud de los países desarrollados están luchando, ya que la obesidad está asociada a las principales enfermedades crónicas que afectan a la salud de la población. Por su magnitud y tendencia al aumento, su prevención es un objetivo fundamental para la OMS.

El Grupo Internacional de Trabajo para la Obesidad y la Organización Mundial para la Salud ha calificado la obesidad como la epidemia del siglo XXI por su impacto sobre la morbimortalidad, la calidad de vida y el gasto sanitario. Esto ha hecho que los gobiernos de diferentes países y las instituciones internacionales se preocupen por la realización de políticas que puedan contribuir a reducir los problemas de salud relacionados con la mala alimentación.

En la Región de Murcia los datos obtenidos de la Encuesta Nacional de Salud indican que la prevalencia media en adultos es del 15% en obesidad y de un 37% en sobrepeso. La prevalencia de obesidad infantil es del 10 por ciento, y de un 18 por ciento en sobrepeso, indicando que uno de cada cuatro niños españoles tiene exceso de peso. Estos datos son preocupantes, y demuestran el deterioro de la calidad en la alimentación y la escasa actividad física de la población en general, hecho que hace que se espere que en un futuro haya un aumento de enfermedades crónicas, tales como dolencias cardiovasculares, diabetes tipo 2, hipertensión, derrames cerebrales, determinados tipos de cáncer, trastornos musculoesqueléticos e incluso una serie de enfermedades mentales.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición puso en marcha la Estrategia de Nutrición, Actividad Física, prevención de la Obesidad y Salud (NAOS), que tiene como objetivo sensibilizar a la población del problema que la obesidad representa para la salud, y reunir e impulsar aquellas iniciativas tanto públicas como privadas que contribuyan a lograr que la población en general y en especial los niños y jóvenes, adopten hábitos saludables a lo largo de la vida.

La Administración regional, comprometida con la responsabilidad social, considera necesaria su participación para mejorar la salud de los ciudadanos, para ello en el Plan de Salud de la Región de Murcia 2010-2015, se ha planteado dentro de los Objetivos Generales, potenciar la adopción de patrones dietéticos que desarrollen hábitos de alimentación sana y equilibrada, incidiendo en el beneficio que la dieta mediterránea representa para la salud, y más específicamente, se trata de actuar sobre los factores que facilitan el sobrepeso y la obesidad en niños y adultos, potenciando las actividades que lo disminuyan.

Como herramienta destacada para la consecución de estos objetivos, la Dirección General de Salud Pública, ha incluido dentro de su programa de control, como uno de los objetivos prioritarios, el establecimiento de medidas específicas para la implantación de una alimentación equilibrada en los comedores escolares. En la Región existen ya 133 comedores escolares con dietas supervisadas por la Consejería, lo que hace que un total de más de 12.600 alumnos mantengan una dieta equilibrada.

El problema de la obesidad representa uno de los retos sanitarios más importantes de la historia, no sólo como problema de salud y como origen de muchas patologías, también como reto social en materia sanitaria. En la lucha contra la obesidad inciden muchos factores educativos, culturales y sociales, en los que será el propio individuo quien deba aprender a prevenir comiendo sano, haciendo ejercicio y asimilando los problemas que conllevará para su salud el no hacerlo. En la lucha contra la obesidad, lo más importante, es implicar a los ciudadanos, por lo que serán la prevención, la educación y la concienciación las mejores armas en esta compleja guerra, una labor que precisa de un apoyo global, lo que supone un gran reto para toda nuestra sociedad.

25/03/2010
Fuente/s: laverdad.es

Obesos y diabéticos tienen 75% más probabilidad complicación en operación

Lunes, 8 de Marzo de 2010

Gastaldi, que ha participado en la Fundación Valenciana de Estudios Avanzados en una Jornada sobre “Dolor y Obesidad”, ha señalado que la única solución en estos casos es “controlar el peso, tener una higiene postural, realizar ejercicio moderado, llevar el calzado adecuado, tomar conciencia de la enfermedad y llevar una dieta saludable”.

“Apenas el 10 por ciento de los pacientes sigue el tratamiento que le indicó su médico, el 75 por ciento de la gente no hace ejercicio y un 50 por ciento de la población española es obesa”, ha señalado Gastaldi.

La jornada está coordinada por José de Andrés Ibáñez, Jefe de Servicio de Anestesia, Reanimación y Tratamiento del Dolor en el Hospital General Universitario de Valencia, quien ha señalado que cerca de 22 millones de españoles tiene algún tipo de problema de sobrepeso.

“No es normal para el ser humano el ser obeso, por lo que la obesidad es una enfermedad”, ha señalado de Andrés, quien durante el curso ha expuesto el tema de “Dolores de espalda”.

Según ha explicado, el ser humano “debe mantener la cabeza en la misma línea que los pies y si esto no funciona así significa que estamos dando una mayor presión por el peso lo que se traduce en una dolor de las articulaciones, un mayor desgaste que, a su vez, nos lleva a un mayor envejecimiento y deterioro que acabará en dolor”.

Para José de Andrés, los hábitos de vida son determinantes. “A pesar de la crisis nos seguimos alimentando bien y pensamos que la calidad de vida significa no tener que cocinar por lo que nos alimentamos de cocina prefabricada, lo que, unido al poco ejercicio de nuestro sistema de vida nos lleva al poco consumo de grasas y a la falta de movilidad”.

Según el experto, “al menos un 30% de la población sin síntomas de lumbalgia tendrá estudios de imagen positivos sin tener los síntomas, y la causa mas común será la mala distribución de los músculos sobrecargados frente a los músculos que no hacen nada”.

Fuente/s:
ABC

Al campamento en verano para perder peso

Lunes, 8 de Marzo de 2010

Los ‘campamentos para adelgazar’ son eficaces y mejoran la salud. Durante cuatro u ocho semanas hacen dieta y reciben educación en nutrición.

Estos ‘campings’, abiertos en 2002 en varios estados norteamericanos y en Canadá, acaban de recibir el ‘visto bueno’ de un grupo de científicos tras llevar a cabo una evaluación de sus resultados. Su dictamen ha visto la luz en el último ‘Pediatrics. En él se avalan sus beneficios a la hora de reducir el peso, mejorar el estado general de salud, la capacidad para hacer ejercicio y la autoestima de la población infatojuvenil con sobrepeso.

El estudio, realizado por científicos de la Universidad de Washington, evaluó los efectos a corto plazo de los programas de reducción de peso (durante cuatro semanas o dos meses) de este tipo de residencias estivales en 76 menores de 10 a 18 años. Los autores documentan que dividieron a los participantes en grupos para las distintas actividades, según la edad y el sexo.
Todos recibiron clases de un nutricionista dos veces por semana. “Algunos de los tópicos que se abordaron en estos cursillos incluyeron el contenido nutricional de los alimentos, el requerimiento calórico diario, la medición del tamaño de las porciones, la lectura del etiquetado de los alimentos o la elección de ’snacks’ saludables. Asimismo se acudió a un supermercado de los alrededores para practicar hábitos de compra saludable”, aclaran los autores del ensayo.

Igualmente, un instructor, especialista en modificación de la conducta, les proporcionó consejo sobre los aspectos psicoconductuales de la alimentación. Y cada semana, junto con sus padres, mantenía terapia de grupo. En ella se les enseñó habilidades para resolver problemas, técnicas de relajación, cómo elevar la autoestima así como terapias en imagen corporal, entre otras medidas.

El programa se complementó con un menú de 1.500 calorías diarias, supervisado por un dietista. “No se les permitía ningún otro alimento que no fuera el servido en el comedor del campamento”, se insiste en el trabajo.

La actividad física de estos programas educacionales se cubrió con clases de aeróbic tres veces por semana y de resistencia. Los campistas practicaron además una clase semanal de taekwondo, así como otras actividades propias de los campamentos como escalada, caminatas, etcétera.

“Los resultados del estudio confirman la hipótesis de que los campamentos de verano exclusivos para adelgazar son altamente eficaces a la hora de reducir kilos, mejorar los parámetros de salud y el bienestar físico de niños y adolescentes. De hecho se produjo una disminución del peso, del índice de la masa corporal así como de la presión arterial. También se lograron mejoras en la aptitud física”, documentan los investigadores.

Insisten en que los resultados fueron mejores para el grupo de chavales que realizó el programa durante ocho semanas, en comparación con los que asistieron sólo durante un mes, y recuerdan “que se deberían hacer más estudios con el fin de establecer si, a largo plazo, la pérdida de peso, los cambios en el comportamiento relacionado con la alimentación y las mejoras en los parámetros metabólicos y de salud de los menores se mantienen”.

Fuente/s:
El Mundo
06/03/2010

En los próximos años va a aumentar espectacularmente la obesidad en España, según experto

Miércoles, 17 de Febrero de 2010

El director del laboratorio de Genómica y Nutrición de la Universidad de Tufts en Boston (EE.UU.) y colaborador del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), José María Ordovás, advirtió que, en España, en los próximos años se va a producir un aumento “espectacular” de la obesidad y de sus secuelas (diabetes, hipertensión, cáncer, etc), lo que traerá en consecuencia graves costes sociales y económicos al país.

“Hay que pensar en ello para que no se dispare el gasto sanitario; esto se puede prevenir, hay que educar y entender lo qué ocurre”, para ello defendió el estudio de la nutrigenética y nutrigenómica, ya que “conocer las bases genéticas nos llevará a saber cómo reparar y cómo prevenir enfermedades que tienen que ver con la alimentación”.
Para poder cambiar esta situación, según explicó hay que saber qué la produce. En este sentido, explicó que, además de por la predisposición genética, hay que tener en cuenta los hábitos alimentarios y el desajuste de los horarios, — el ‘genoma ahorrador’ y el ‘genoma reloj’, respectivamente– que se han ido modificando, “desajustando”, en lo que se conoce como biología evolutiva.
A su juicio estos cambios se produjeron, desde el que “se dejó de pensar en la alimentación como un método de supervivencia”, y, en ocasiones, fue producto de consejos erróneos sobre la alimentación, por parte de científicos e investigadores, aunque sin mala intención.

El ‘ahorrador’, es aquel producido por la situación ambiental de la población, así cada etnia tiene unas costumbres ambientales y nutricionales, que les predispone a ser en mayor o menor medida obesos, aunque esta situación se da sobre todo aquellas que han sobrevivido con una alimentación escasa.

En definitiva, “los genes se han ido amoldando para en el caso de carestía absorber lo máximo del medioambiente”, pero cuando cambian de hábitat, y, por tanto de alimentación, “los genes acostumbrados a sacar el máximo partido de cualquier alimento no saben amoldarse y se engorda”. Esto es lo que podría producir el aumento de obesidad en España, donde la emigración es mayoritariamente de Centroamérica y África que, hasta hace poco, “han estado en unas condiciones pobres”.

Por otra parte, el ‘reloj’, es producto de los hábitos de día y noche, que han impuesto en “generaciones y generaciones” unos horarios para comer y dormir. “Todo lo que hacemos está controlado por relojes codificados por nuestros genes”, así, según Ordovás, se ha podido observar que “la pérdida o el desorden de estos horarios favorecen la aparición de enfermedades metabólicas”.

Por este motivo, es fundamental seguir investigando los genomas, ya que “podremos estudiar en cada uno de nosotros millones de polimorfismos, que ayudarán a definir si seremos más obesos, cómo afecta el alcohol o cuánto café podemos tomar”. Es decir, descubrir los factores de riesgo, para saber la predisposición de los individuos, de modo que se pueda evitar, o retrasarlo por 20 ó 30 años.

Para estar sano, plato de postre

Para este experto, por tanto, es importante mantener unas pautas horarias y alimentarias diferentes en cada individuo dependiendo de su genética, la cual está dispuesta por su etnia, sus hábitos, y sus antecedentes familiares.

No obstante, sentó unas bases comunes para todos que ayudan a mantener una alimentación sana. En primer lugar, “comer de todo pero en plato de postre”, ya que “dentro de una dieta equilibrada uno se puede dar alegrías pero con moderación”; y en segundo lugar, “para estar sano el sentido común es lo mejor que podemos aplicar”, es decir “hay que comer teniendo en cuenta las calorías que consumimos”.

Por otra parte, es importante mantener una dieta desde pequeños, ya que, según este especialista, “no se trata de una dieta estricta, sino mantener aquellos alimentos que han sido usados unas generaciones atrás; en el caso de España mantener una dieta mediterránea”.
Fuente/s:
adn.es

En los próximos años va a aumentar espectacularmente la obesidad en España, según experto

Miércoles, 17 de Febrero de 2010

El director del laboratorio de Genómica y Nutrición de la Universidad de Tufts en Boston (EE.UU.) y colaborador del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), José María Ordovás, advirtió que, en España, en los próximos años se va a producir un aumento “espectacular” de la obesidad y de sus secuelas (diabetes, hipertensión, cáncer, etc), lo que traerá en consecuencia graves costes sociales y económicos al país.

“Hay que pensar en ello para que no se dispare el gasto sanitario; esto se puede prevenir, hay que educar y entender lo qué ocurre”, para ello defendió el estudio de la nutrigenética y nutrigenómica, ya que “conocer las bases genéticas nos llevará a saber cómo reparar y cómo prevenir enfermedades que tienen que ver con la alimentación”.
Para poder cambiar esta situación, según explicó hay que saber qué la produce. En este sentido, explicó que, además de por la predisposición genética, hay que tener en cuenta los hábitos alimentarios y el desajuste de los horarios, — el ‘genoma ahorrador’ y el ‘genoma reloj’, respectivamente– que se han ido modificando, “desajustando”, en lo que se conoce como biología evolutiva.
A su juicio estos cambios se produjeron, desde el que “se dejó de pensar en la alimentación como un método de supervivencia”, y, en ocasiones, fue producto de consejos erróneos sobre la alimentación, por parte de científicos e investigadores, aunque sin mala intención.

El ‘ahorrador’, es aquel producido por la situación ambiental de la población, así cada etnia tiene unas costumbres ambientales y nutricionales, que les predispone a ser en mayor o menor medida obesos, aunque esta situación se da sobre todo aquellas que han sobrevivido con una alimentación escasa.

En definitiva, “los genes se han ido amoldando para en el caso de carestía absorber lo máximo del medioambiente”, pero cuando cambian de hábitat, y, por tanto de alimentación, “los genes acostumbrados a sacar el máximo partido de cualquier alimento no saben amoldarse y se engorda”. Esto es lo que podría producir el aumento de obesidad en España, donde la emigración es mayoritariamente de Centroamérica y África que, hasta hace poco, “han estado en unas condiciones pobres”.

Por otra parte, el ‘reloj’, es producto de los hábitos de día y noche, que han impuesto en “generaciones y generaciones” unos horarios para comer y dormir. “Todo lo que hacemos está controlado por relojes codificados por nuestros genes”, así, según Ordovás, se ha podido observar que “la pérdida o el desorden de estos horarios favorecen la aparición de enfermedades metabólicas”.

Por este motivo, es fundamental seguir investigando los genomas, ya que “podremos estudiar en cada uno de nosotros millones de polimorfismos, que ayudarán a definir si seremos más obesos, cómo afecta el alcohol o cuánto café podemos tomar”. Es decir, descubrir los factores de riesgo, para saber la predisposición de los individuos, de modo que se pueda evitar, o retrasarlo por 20 ó 30 años.

Para estar sano, plato de postre

Para este experto, por tanto, es importante mantener unas pautas horarias y alimentarias diferentes en cada individuo dependiendo de su genética, la cual está dispuesta por su etnia, sus hábitos, y sus antecedentes familiares.

No obstante, sentó unas bases comunes para todos que ayudan a mantener una alimentación sana. En primer lugar, “comer de todo pero en plato de postre”, ya que “dentro de una dieta equilibrada uno se puede dar alegrías pero con moderación”; y en segundo lugar, “para estar sano el sentido común es lo mejor que podemos aplicar”, es decir “hay que comer teniendo en cuenta las calorías que consumimos”.

Por otra parte, es importante mantener una dieta desde pequeños, ya que, según este especialista, “no se trata de una dieta estricta, sino mantener aquellos alimentos que han sido usados unas generaciones atrás; en el caso de España mantener una dieta mediterránea”.
Fuente/s:
adn.es

Platos y raciones menores nos ayudarán a adelgazar

Lunes, 8 de Febrero de 2010

Lo que dicta la intuición y el sentido común ha sido corroborado por diversas investigaciones: si utilizamos platos más pequeños y servimos raciones menores (aunque demos opción a repetir) comeremos menos.

En función de nuestras condiciones (sexo, edad, estado de salud, embarazo, lactancia…) nuestro médico o nutricionista nos podrá indicar una dieta equilibrada y saludable, en la que vendrán definidas las cantidades. Todo lo que sea superar esas cantidades nos puede llevar al sobrepeso o a la obesidad.

Los que tengan tendencia a superar dichas cantidades deberían conocer, y tener muy en cuenta, la influencia que ciertos factores tienen en estos excesos. Y, en concreto, que es importantísimo el tamaño de los platos y las raciones que nos servimos. Porque la mayoría de nosotros sabemos, por la experiencia cotidiana, que si abrimos una bolsa más grande de patatas fritas, por ejemplo, comeremos más.
Pero, probablemente, no imaginamos en qué medida ese factor es importante.
Brian Wansink, experto en comportamiento alimentario, ha realizado estudios en los que se demuestra que, si se duplica el tamaño del envase, el consumo aumenta entre un 18 y un 25% para espaguetis y similares; pero puede llegar a un incremento de entre un 30 y un 45% para los “snacks”.

Lo mismo ocurre con el tamaño de la vajilla: servirnos en platos más grandes y/o más hondos nos hace comer más sin darnos cuenta. Wansink, en otro ensayo en el que se ofrecieron de forma aleatoria a los participantes cuencos de diferentes tamaños, comprobó que los que recibieron los cuencos mayores consumieron un 27% más de helado. Incluso, solo el hecho, aparentemente baladí, de servirse con una cuchara más grande hizo que tomaran casi un 15% más.

Hay otras circunstancias similares, de tipo accesorio, que también pueden hacer que comamos más, como disponer a mano de más alimento, estar distraídos mientras comemos o emplear excesivo tiempo para comer.

Fuente/s:
Adelgazar.net

Incluir las calorías en los menús de comida rápida reduce la ingesta de los niños

Lunes, 8 de Febrero de 2010

Un estudio encontró que los padres eligen cien calorías menos por comida para sus hijos de forma rutinaria.

Cuando la información nutricional está disponible en los menús de los restaurantes de comida rápida, es más probable que los padres elijan alimentos más bajos en calorías para sus hijos, según encuentra una investigación reciente.

El nuevo estudio, llevado a cabo con menús de McDonald’s, sugiere que así es.
Muchas cadenas de restaurantes de EE.UU. proveen ahora la información nutricional sobre los artículos de sus menús, con frecuencia como resultado de la legislación. Pero no estaba claro si dicha información implicaría un consumo más saludable.

Para el estudio, el equipo de Tandon encuestó a 99 padres de niños de tres a seis años sobre los alimentos que seleccionaban para sus hijos en restaurantes de comida rápida.
A los padres se les dieron imágenes de opciones del menú de McDonald’s y se les preguntó qué artículos elegirían para sí mismos y para sus hijos. La mitad de los menús tenían información calórica sobre cada artículo, y la otra mitad no.

Entre las opciones había emparedados, ensaladas, salsas, acompañamientos, bebidas, postres y comidas para niños.

El equipo encontró que los padres que recibieron menús con información sobre las calorías elegían artículos con un promedio de 102 calorías menos para sus hijos que los padres cuyos menús no presentaban datos sobre las calorías.
Sin embargo, no hubo diferencia entre los dos grupos respecto a las calorías en los artículos que los padres elegían para ellos mismos.

Tandon también espera que los restaurantes cambien sus menús y ofrezcan más comidas más sanas y con menos calorías.
Samantha Heller, dietista registrada, nutricionista clínica y fisióloga del ejercicio, dijo que “publicar las calorías en los menús es una buena idea, y los dietistas registrados como yo esperan que ayudará a la gente a elegir opciones más sanas cuando salen a comer”.

Los consumidores también necesitan tomar en cuenta otros valores de los alimentos, como la sal, la grasa saturada y el colesterol, enfatizó Heller.
Heller dijo que era “desafortunado” que los padres no eligieran alimentos de menos calorías para ellos mismos.

Una investigación presentada en octubre en la reunión anual de la Obesity Society en Washington, D.C., hace eco de los hallazgos del grupo de Tandon. En ese estudio, los investigadores encuestaron a más de 10,000 clientes de 275 restaurantes de comida rápida en la ciudad de Nueva York. Encontraron que los que veían o utilizaban la información calórica disponible seleccionaban artículos que totalizaban 106 calorías menos frete a aquellos que no lo hacían.

Fuente/s:
MedlinePlus

Las publicidades en TV influyen en la obesidad infantil: estudio

Lunes, 18 de Enero de 2010

Estudios habían asociado la cantidad de horas que los niños pasan mirando televisión con el riesgo de ser obesos, pero una nueva investigación sugiere que el problema no sería que estén sentados frente a la pantalla sino la exposición a las publicidades.

Los autores hallaron que, entre los menores de 7 años, la cantidad de tiempo mirando publicidades de televisión estaba asociado con el aumento de peso en los siguientes cinco años.

Pero esto no sucedió en relación con el tiempo destinado a otras actividades sedentarias, como mirar videos, películas en DVD o programas educativos sin publicidades comerciales.
Asimismo, la relación entre las publicidades en televisión y el peso se mantuvo tras considerar otros factores, incluida la actividad física de los niños y el peso y la educación maternos.
“El estudio demuestra que sólo la exposición a las publicidades comerciales está asociada con la obesidad. Los motivos serán los efectos de la penetrante publicidad de alimentos en la televisión comercial”, dijo el autor principal, doctor Frederick J. Zimmerman, de la University of California en Los Angeles.

A menudo, dijo el experto a Reuters Health, se “demoniza” a la televisión por sus efectos potenciales en la salud y el desarrollo de los niños. Pero, agregó Zimmerman, existen algunas diferencias.

“Los programas educativos promueven la salud y el buen desarrollo, mientras que la televisión comercial está asociada con mentes y cuerpos flojos”, señaló el autor.
El problema, según Zimmerman, es que gran cantidad de los alimentos publicitados en televisión son “altamente procesados y llenos de calorías vacías”, es decir, calorías sin valor nutricional.

El investigador indicó que los padres podrían reducir el riesgo de obesidad en sus hijos si disminuyen la exposición a esos comerciales, sin tener que prohibirles todos los programas detelevisión o los DVD.

Los resultados, publicados en American Journal of Public Health, surgen de evaluaciones de 2.037 niños en un estudio realizado entre 1997 y el 2002.
Al inicio de la investigación, cuando los niños tenían 12 años o menos, los padres respondieron cuestionarios y llevaron un diario con las actividades de los niños, incluidas las horas frente al televisor, un día escolar cualquiera y un día de fin de semana al azar. Las evaluaciones se repitieron en el 2002.

El equipo halló que en los menores de 6 años al inicio del estudio, cada hora de exposición a publicidades televisivas en 1997 estaba asociada con un aumento levemente mayor que el promedio del índice de masa corporal (IMC) en el 2002. El IMC es un cálculo de la relación entre el peso y la altura que permite determinar si una persona es obesa o no.

Entre los niños mayores de 7 años al inicio del estudio, la exposición a la televisión comercial estaba asociada con el IMC.
Según el equipo, los resultados respaldan la idea de que la televisión influye sobre el peso de algunos niños, no porque los mantiene sentados en un sillón sino porque los expone a la promoción de comida chatarra y rápida.

Fuente/s:
MedlinePlus

El tabaco mata y encima engorda

Lunes, 18 de Enero de 2010

«Fumar puede matar», «perjudica gravemente su salud», «provoca cáncer» «infertilidad»…, pero además engorda. Las autoridades sanitarias deberían sumar a las leyendas que aparecen en las cajetillas de tabaco una advertencia más: «El tabaco eleva el riesgo de obesidad».

Una investigación de la Universidad de Navarra desmonta una de las falsas creencias que acompaña a los primeros cigarros, sobre todo de las chicas. Lejos de prevenir el sobrepeso, los fumadores tienen una tendencia a ganar más peso que las personas que nunca han fumado. Al menos, esta es la conclusión del trabajo que ha realizado el departamento de Medicina Preventiva de la Universidad de Navarra, tras seguir a 7.500 personas durante más de cuatro años. Los resultados se publican el último número de la revista de la Sociedad Española de Cardiología.

Engordan más los fumadores y también los que deciden dejarlo en algún momento. En los cuatro años de seguimiento, los participantes que dejaban de fumar tuvieron una ganancia de peso de más de 1,5 kg respecto a los no fumadores. Como media, engordaron más los varones (1,63 kg) que las mujeres (1,5 kg).

Pero lo más sorprendente es que los que continuaron fumando también cogieron más kilos que los que nunca habían fumado. En este caso, también fueron ellos los que engordaron más (0,49 kg) y las mujeres (0,36 kg). «Este es el dato más curioso del estudio. Nuestros resultados demuestran que el tabaquismo no sólo no es una forma efectiva de prevenir la obesidad sino que la aumenta», destaca Javier Basterra, autor principal del estudio.

Los motivos por los que el tabaco se convierte en un factor de riesgo para la obesidad no están claros, aunque los autores creen que parece razonable pensar que los fumadores se preocupan menos por su salud y son más vulnerables a una mayor ganancia de peso. Los no fumadores, sin embargo, tienden a llevar una dieta más equilibrada y realizan más ejercicio físico.

El estudio es importante porque acaba con falsas creencias y también porque ofrece un motivo más para evitar el humo del cigarrillo desde el primer día. A la lista casi infinita de daños en la salud, se añade el sobrepeso. «Resulta de gran importancia prevenir el tabaquismo para evitar la asociación de dos factores de riesgo cardiovascular: tabaco y obesidad», recuerda Basterra. Esta combinación explosiva para el corazón puede reducir en trece años la esperanza de vida.

Diabetes o daños por humo

El trabajo de la Universidad de Navarra coincide en el tiempo con una investigación estadounidense que relaciona el abandono del tabaco con un mayor riesgo de desarrollar diabetes del adulto o de tipo 2. El riesgo se incrementa cuando los exfumadores aumentan su peso. El mensaje de este estudio también coincide con el español: No empiece a fumar y si ya lo hace, déjelo pero vigile su peso.
Fuente/s:
ABC

La obesidad cerca a la industria alimentaria

Lunes, 18 de Enero de 2010

El 2010 traerá más de un quebradero de cabeza a las empresas de alimentación. Crisis al margen, el principal desafío al que se enfrenta este sector, y en particular, el especializado en bollería industrial, comida preparada y precocinada y el de fritos, es el de reformular sus productos para hacerlos saludable.

Porque la lucha contra la obesidad, el colesterol y la hipertensión -los grandes males sanitarios del siglo XXI, que más vidas sesgan y que más dinero cuestan a las arcas públicas- ha obligado a las autoridades sanitarias a tomar cartas en el asunto.

Por lo pronto, se trabaja en una norma (Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición) que limitará el uso de grasas trans en los alimentos, lo que afecta al 10% de los existentes en el mercado, según datos del Ministerio de Sanidad. Además, la industria deberá reducir el uso de la sal en un plazo no superior a los cuatro años.

Es el caso de las grasas trans (un tipo de grasa que se fabrica alterando químicamente los aceites vegetales para alargar la vida de los alimentos). Muchos son los estudios que han demostrado que el consumo prolongado de este tipo de grasas contribuye a aumentar los niveles de colesterol LDL y de los triglicéridos en sangre, lo que provoca un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Pero este no es el único efecto negativo para la salud. También se ha demostrado que puede retrasar el crecimiento y la maduración del cerebro y aumentar el riesgo de diabetes tipo 2 en las mujeres, según un estudio de la Universidad de Harvard (Estados Unidos) publicado en el American Journal of Clinical Nutrition.

Esta regulación del uso de grasas trans ha sido pedida en reiteradas ocasiones por los investigadores y profesionales de la salud,entre ellos, el cardiólogo Valentín Fuster, quien lleva años defendiendo que se limite el uso de estas grasas vegetales hidrogenadas. Según los criterios de la Organización Mundial de la Salud, el consumo de grasas trans debe representar menos del 1% de las calorías, algo que, a día de hoy, es muy difícil de controlar por parte de los consumidores españoles puedan controlar ya que en las etiquetas no se especifica. Este es otra de las cuestiones que más críticas han recibido por parte de las organizaciones de consumidores. De hecho, un estudio de la OCU del 2008 revela que sólo el 6% de los productos de bollería industrial detallan el tipo de grasas empleadas.

La norma que establece esta limitación -La ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición- aún está en fase de anteproyecto y no verá la luz, previsiblemente, hasta la segundad mitad del 2010. El responsable de la Aesan, organismo dependiente del Ministerio de Sanidad, justifica la decisión de incluir un artículo específico al empleo de este lípido a la “tardanza” de la UE en legislar sobre este asunto.

Por el momento, sólo dos países comunitarios, Dinamarca y Austria, disponen actualmente de leyes que prohíbe.
Fuente/s:
La Vanguardia