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La cerveza sí engorda

24 de Enero, 2012

 

Un estudio de participación murciana, señala que beber diariamente aumenta el riesgo de obesidad abdominal.
Los amantes de la cerveza suelen recurrir a la tranquilizadora idea de que lo que engorda no es su bebida preferida, sino los aperitivos. Pero un estudio con participación murciana, que acaba de publicar el ‘European Journal of Clinical Nutrition’, echa por tierra esta popular teoría. El consumo diario -especialmente cuando se llega a los tres vasos- aumenta el riesgo de obesidad abdominal. Con el vino también se incrementan las probabilidades de engordar, pero menos.
A estas conclusiones no se ha llegado de cualquier manera. Grupos de investigación de toda Europa -entre ellos el servicio de Epidemiología de la Consejería de Sanidad, que dirige Carmen Navarro- han analizado el perímetro abdominal de 258.177 individuos que desde los años 90 participan en el conocido como proyecto EPIC, un estudio que ha permitido recoger millones de datos relacionados fundamentalmente con cáncer y nutrición. Las posibilidades de esta inmensa cantidad de información son inagotables, y la publicación del ‘European Journal of Clinical Nutrition’ es tan solo una muestra más. Los científicos han comparado la obesidad abdominal de estos individuos con sus respuestas a una encuesta sobre consumo de alcohol a lo largo de su vida. Los epidemiólogos de la Región de Murcia han contribuido con la nada desdeñable cifra de 8.517 individuos. Las conclusiones apuntan a una correlación bastante clara. Los hombres que consumen tres o más vasos de cerveza diariamente a lo largo de su vida aumentan el riesgo de padecer obesidad abdominal un 50%, explica la doctora María Dolores Chirlaque, del servicio de Epidemiología de la Consejería de Sanidad. Quienes beben una o dos cervezas al día también aumentan la probabilidad de obesidad, pero en menor grado (un 15%). En el caso de las mujeres, quienes consumen uno o dos vasos diarios de manera prolongada en el tiempo tienen ligeramente más riesgo que quienes beben solo medio vaso. Quienes llegan a tres consumiciones diarias duplican las probabilidades.
El vino tiene menos riesgo
Los riesgos son menores entre quienes beben vino, aunque no desaparecen. Así, a partir de los tres vasos diarios las mujeres incrementan un 60% sus posibilidades de tener sobrepeso abdominal. En varones, el porcentaje cae hasta situarse en el 28%.
El estudio en el que participa el servicio de Epidemiología murciano no es el primero que aborda la relación entre obesidad y alcohol, pero sí «es el único realizado hasta la fecha que analiza el consumo en una amplia muestra de personas adultas de diferentes regiones europeas» y examina el impacto «de la exposición durante mucho tiempo al alcohol», explica María Dolores Chirlaque. Habitualmente, se pregunta a las personas que participan en este tipo de estudios sobre sus hábitos durante un periodo relativamente corto anterior a la encuesta. Sin embargo, en esta ocasión se les interrogó sobre su relación con el alcohol a lo largo de toda su vida, en las diferentes etapas de juventud y edad adulta.

Enlace:

http://www.laverdad.es/murcia/v/20120123/region/cerveza-engorda-20120123.html

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Los colores de la comida sana

24 de Enero, 2012

 

Están en muchos lugares de trabajo. Las máquinas expendedoras de comida y bebida son un recurso fácil para alimentarse entre horas o para comidas más fuertes. El problema es que normalmente se recurre a opciones poco sanas como la bollería o los dulces. Sin embargo, detrás de estas vitrinas hay más opciones, quizás no tan visibles. Investigadores del Hospital General de Massachusetts (EEUU) han establecido un programa simple y barato con el que han logrado que los usuarios de estas máquinas se decanten por productos más saludables.

¿Qué es lo primero que elige cuando va a la máquina de comida de su trabajo? Puede que piense que se trata de una elección voluntaria, y quizás caprichosa. Pero a la hora de elegir un aperitivo debe tener en cuenta que el márketing influye en nuestro cerebro y que los productos situados a la altura de sus ojos son los que finalmente suelen terminar en sus manos.

Un ejemplo de que se puede dar la vuelta a la tortilla sin grandes gastos es la iniciativa que publica la revista ‘American Journal of Public Health’. A lo largo de nueve meses, nutricionistas y expertos en márketing del Hospital General de Massachusetts (EEUU) establecieron una serie de medidas en la cafetería de este hospital. La intervención se realizó en dos fases. En la primera, establecieron un código de colores para los alimentos y bebidas. De esta manera, los productos (comida o bebida) que contenían más calorías y grasas saturadas llevaban una pegatina roja, los que estaban en un nivel intermedio, una amarilla y los que eran más saludables, una verde.

A esta medida se unió la implantación de unos carteles informativos explicando qué significaba el código de colores y con cuanta frecuencia se podía consumir un producto de cada color y la diferencia de calorías entre unos y otros. Por ejemplo, las bebidas con una pegatina roja contenían 200 o más kilocalorías, leche entera en los productos lácteos o cinco o más gramos de grasas saturadas por envase.

Seis meses después, los investigadores decidieron llevar a cabo la segunda fase del programa que se focalizó en las bebidas frías, los sandwiches preparados y los fritos. En este sentido, se reorganizaron las cinco máquinas refrigeradas que había en la cafetería para que los productos más saludables (agua, bebidas dietéticas y los lácteos bajos en grasa)quedaran a la altura de los ojos de los usuarios y las bebidas más calóricas por debajo de éstos. Además, se colocaron botellas de agua en todas las máquinas, antes sólo estaban en dos de las cinco existentes, y se situaron cinco cestas más con agua al lado de los alimentos.

Por otro lado, los sandwiches vegetales se colocaron en un lugar más visible, por encima o a la altura de los ojos. Las patatas y otros fritos se ubicaron en dos estantes adyacentes, y se pusieron las de etiqueta amarilla por encima de las que tenían pegatina roja.

Tras analizar los datos al finalizar el periodo de seguimiento (nueve meses), se observó que durante la fase I las ventas de productos con pegatina roja se redujeron un 9,2% y la de las bebidas rojas, un 16,5%. A ese descenso hay que sumar el que se produjo durante la segunda fase, un 4,9% para los primeros y un 11,4% para los segundos. El consumo de los alimentos verdes aumentó un 4,5% y el de bebidas saludables un 9,6% durante el primer periodo, ascenso que siguió en la segunda tanda de medidas con un 0,8% y un 4%, respectivamente.

“Nuestros resultados demuestran que una simple intervención basada en un código de color para etiquetas aumentó las ventas de productos saludables y disminuyó las de los menos sanos en una cafetería de un gran hospital sin cambiar el precio ni la variedad de productos. Una intervención sobre la arquitectura de la elección mejoró la visibilidad de los productos saludables e implementó la eficacia de ese etiquetado. Estas iniciativas podrían trasladarse fácilmente a otros entornos alimenticios”, afirman los autores en su estudio.

Enlace:http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/01/19/nutricion/1326993153.html

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¿Porque el ejercicio es saludable?

24 de Enero, 2012

No se deja de escuchar que el ejercicio es sano para el cuerpo pero, ¿por qué? La respuesta que nos viene es inmediata: Porque mejora o previene ciertas enfermedades como la diabetes o los problemas cardiovasculares. Sin embargo, ¿cómo lo hace? ¿De qué manera la actividad física controla el nivel de azúcar en sangre o evita un infarto? Dos estudios dan con la clave a estas preguntas: El ejercicio activa un gen y una hormona que ponen en marcha procesos orientados a la quema de calorías y a la limpieza celular.

El grupo de Beth Levine, del Instituto Médico Howard Hughes y de otros centros relacionados con la nutrición y la biología celular, es responsable de uno de los trabajos que publica esta semana ‘Nature’. Mediante la manipulación genética de ratones, estos investigadores han podido comprobar que el gen BCL2 tiene un papel crucial en el metabolismo celular, incluida la glucosa.

En nuestro organismo existe un mecanismo denominado autofagia, como un sistema de defensa, que consiste en la destrucción de las proteínas defectuosas y favorece la renovación celular. Este proceso está mediado por los lisosomas que serían como los basureros de la célula. “Esto se traduce en una mejora del estado metabólico, como un mejor control de la glucemia, etc. Si la maquinaria se renueva y todas las piezas son nuevas, todo funciona mejor”, explica Andreu Palou, miembro del CIBERobn y director del laboratorio de Biología Molecular, Nutrición y Biotecnología de la Universidad de las Islas Baleares.

Lo que Levine y sus compañeros observaron fue que al practicar ejercicio se activa el gen BCL2 y con ello se induce la autofagia en el músculo cardiaco y esquelético de los ratones a los 30 minutos después de haber realizado una actividad intensa como correr en una rueda. Este efecto también se observó en otros órganos implicados en la homeostasis de la glucosa y energía como el hígado y el páncreas.

“No hay una sola razón de por qué tenemos diabetes. Cuanto más se conozca los elementos de ese mecanismo más se sabrá de los motivos por los que algunas personas comen más que otras y no engordan o de cuánta cantidad de ejercicio es necesario para activar esos elementos clave, como el gen BCL2, que antes no conocíamos”, explica Palou. “Esta investigación se trata de un progreso significativo en el campo del ejercicio. Sabíamos que era beneficioso pero ahora sabemos por qué”, afirma.

El poder de la grasa parda

Otra pieza fundamental para entender cómo actúa el ejercicio en el cuerpo humano es la aportada por Bruce Spiegelman y su equipo, de diferentes departamentos de la Universidad de Harvard (EEUU), en un estudio publicado la semana pasada en ‘Nature’. Para su investigación también utilizaron ratones a los que les inyectaron la hormona irisina, que en humanos aumenta su nivel con la práctica del ejercicio, y comprobaron que su grasa blanca se transformaba en grasa parda o marrón. Esa transformación es saludable porque la grasa parda quema calorías en lugar de acumularlas.

“La grasa parda favorece la disipación de la energía en forma de calor, no se almacena. La implicación de la grasa parda en la obesidad es algo muy novedoso. Hasta hace poco se pensaba que esta grasa sólo estaba en recién nacidos pero hace unos años se vio que no era así y que los adultos tenían algunos focos de este tejido. La mayor presencia en bebés explica que tenga un efecto termogénico mayor. Es lo que vendría a explicar el dicho popular de que si se pierde un bebé en la nieve aguantaría mejor que un adulto”, señala Ana Belén Crujeiras, del Grupo de Endocrinología Molecular del Hospital Clínico de Santiago de Compostela.

Y el ejercicio interviene en esa transformación a través de la hormona irisina que aumenta sus niveles después de una actividad física prolongada, pero no tras una breve actividad. El grupo de Spiegelman también observó que la inyección de irisina mejora el control de glucosa y los niveles de insulina y produce una reducción de peso en ratones sedentarios que fueron alimentados con una dieta alta en grasas.

“Había un sentimiento en este campo [de investigación] de que el ejercicio se ‘comunicaba’ con varios tejidos del cuerpo. Pero la pregunta era cómo [...] Es emocionante encontrar una sustancia conectada al ejercicio y con un potencial claramente terapéutico“, explica Bruce Spiegelman, profesor en Biología Celular de la Facultad de Medicina de Harvard.

Para Jesús de la Osada, catedrático de Bioquímica de la Universidad de Zaragoza y miembro del CIBERobn, la investigación de Spiegelman “se trata de un trabajo alucinante. Porque explica cómo se comunica el músculo con el tejido adiposo. Aunque otros trabajos habían descubierto otros ejes de interacción, como el endocrino, faltaba conectar el músculo con los adipocitos, y ellos lo han logrado. Esto podría ser la base de que a medida que envejecemos se pierde músculo y se gana peso”.

Ahora, augura de la Osada, “es de prever que comenzarán un gran número de estudios para solucionar algunos interrogantes como saber qué receptores están implicados y las variantes humanas que hay, es decir, quién tiene un receptor activado y quién no. A partir de ahora se abre un camino y es interesante ver qué ocurrirá en los próximos meses”.

Pero no queda sólo en un tema de obesidad y diabetes. Spiegelman considera además que cada vez existen más evidencias que relacionanla obesidad y la inactividad física con el desarrollo del cáncer, por lo que cree que en un futuro se podrían desarrollar fármacos basados en la hormona irisina para prevenir y tratar estas enfermedades.

Precisamente este es el campo que está investigando Crujeiras, que está realizando ahora una estancia en el laboratorio de Epigenética del Cáncer que dirige Manel Esteller en el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge. “Estoy intentando averiguar si hay regulaciones epigenéticasque lleven al desarrollo de un cáncer en personas obesas“, señala esta investigadora quien reconoce que la población conoce poco de esta relación.

“Todo el mundo sabe que la obesidad tiene un efecto en la enfermedad cardiovascular pero no conoce su efecto sobre el cáncer. Y las investigaciones están demostrando que la obesidad tiene un alto componente en cánceres como el de mama, colon y endometrio. Aunque poco a poco se van añadiendo otros como el de esófago, riñón o páncreas”.

Enlace: 

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/01/18/biociencia/1326914202.html

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El consumo continuado de alcohol provoca obesidad abdominal

24 de Enero, 2012

La ingesta continua de alcohol está relacionada con la obesidad abdominal que, a su vez, implica mayor riesgo de mortalidad en adultos, según las conclusiones de un estudio recogido por laplataforma SINC. Los resultados del estudio, publicados en el ‘European Journal of Clinical Nutrition‘, sugieren que el consumo de alcohol a lo largo de la vida produce adiposidad abdominal con aumento del perímetro de la cintura.

Además, en los hombres, provoca obesidad general con aumento del Índice de Masa Corporal (IMC). La investigación, realizada durante nueve años, recogió una muestra de 258.177 individuos de entre 25 y 70 años, procedentes de Francia, Italia, Grecia, Holanda, Alemania, Suecia, Noruega, Reino Unido y España. “Es el único estudio realizado hasta la fecha que analiza el consumo de alcohol en una amplia muestra de personas adultas de diferentes regiones europeas y examina el papel de la exposición durante mucho tiempo al alcohol en la obesidad abdominal y general”, ha señalado una de sus autoras, María Dolores Chirlaque, investigadora de la Consejería de Sanidad de la Región de Murcia.

No obstante, el estudio señala que los mayores incrementos del perímetro de la cintura se observan en consumos altos de alcohol, por lo que no desaconseja un consumo moderado. “Queda ahora por analizar si el abandono del uso del alcohol, o un consumo bajo de este, revierte la obesidad abdominal y en cuánto tiempo”, ha explicado Chirlaque, otra de las investigadores, que pertenece al Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP).

Mejor vino que cerveza

En el estudio se analizaron también los efectos que tenían la cerveza y el vino en la formación de adiposidad. Así, reveló que la ingesta de la primera bebida fomenta en mayor medida la obesidad abdominal que el consumo de la segunda.

Además, la investigación reveló que los hombres que consumen más cerveza presentan más riesgos (en un 75%) que los de vino (25%). De esta manera, los hombres que consumen más de tres vasos de cerveza incrementan (50%) sus posibilidades de tener obesidad abdominal. Por su parte, las mujeres que beben uno o dos vasos diarios a lo largo de la vida tienen un riesgo ligeramente mayor de desarrollar obesidad abdominal que las que no llegan a consumir medio vaso.

Enlace:

http://www.abc.es/20120119/sociedad/abci-alcohol-obesidad-abdominal-201201191201.html

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Los riesgos de tener coche, tele y una vida sedentaria

18 de Enero, 2012

Hace varias décadas, un estudio con alumnos de la Universidad de Harvard demostró por primera vez que el ejercicio era capaz de regalar años de vida. Desde entonces, innumerables trabajos han confirmado sus resultados, consagrando a la actividad física como una de las mejores medicinas preventivas disponibles en el mercado.

La mayoría ha hecho oídos sordos a las advertencias durante todos estos años, pero la tozuda evidencia sigue intentando hacerse un hueco en las conciencias. Los últimos en reclamar una mayor promoción de la vida activa son un equipo de especialistas internacionales que ha realizado un seguimiento a casi 25.000 individuos de muy diferentes latitudes cuyos datos estaban recogidos en el estudio INTERHEART.

Al contrario que otras investigaciones, este trabajo no sólo ha analizado el papel protector de mantenerse activo durante el tiempo de ocio, sino los efectos de tener un trabajo con más o menos exigencias físicas. Además, ha evaluado a fondo varios factores relacionados directamente con el sedentarismo.

Sus conclusiones, que se publican en el último número de la revista ‘European Heart Journal’, confirman “el efecto protector de cualquier actividad física realizada durante el tiempo libre” y destacan que el hecho de tener un empleo en el que se realice un ejercicio de leve a moderado es capaz de “reducir el riesgo de infarto de miocardio” de forma considerable.

Paradójicamente, el estudio encontró que, en el ámbito laboral, no toda la actividad física reporta los mismos beneficios. De hecho, según sus datos, tener una actividad ocupacional de grandes exigencias físicas no se asocia con un efecto protector frente al infarto.

“Estos datos eran independientes de otros factores de riesgo tradicional y se daban en hombres y mujeres de la mayoría de regiones del mundo y que procedían de países con bajos, medios y altos niveles económicos”, comentan los autores en la revista médica.

El peligroso combo de coche y tele

Por otro lado, los resultados también pusieron de manifiesto que detalles concretos, como poseer un televisor y un coche -cuya tenencia se ha relacionado con el sedentarismo- también se asocian de forma independiente con un mayor riesgo de infarto.

“Nuestros hallazgos, por tanto, apoyan la recomendación de usar medios de transporte alternativos, como el transporte público, la bicicleta o ir caminando”, subrayan los investigadores en la revista médica.

Otro de los datos que sacó a la luz el trabajo es que en los países con escasos recursos una mayor proporción de gente tiene un empleo sedentario y opta por hacer menos ejercicio en su tiempo libre, lo que, según remarca un editorial sobre el tema, “abre nuevas oportunidades en cuanto a prevención”.

“Dado que el mayor porcentaje de enfermedad cardiaca se da en los países en vías de desarrolllo, esta información debería inspirar cambios en las estrategias sanitarias en estas regiones”, subraya el texto.

El cambio hacia un estilo de vida más activo es sin duda el camino para el futuro, subrayan los especialistas. Sin embargo, la vía no parece fácil de construir.

Este trabajo es muy relevante, pero deja a los profesionales clínicos la “hercúlea tarea” de convertir estas evidencias en prevención real en la consulta.

Es necesario “parar la pandemia de sedentarismo” porque “estar activo físicamente es una de las medidas más fáciles, baratas y efectivas de terminar en una unidad coronaria” concluyen.

Enlace:

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/01/10/corazon/1326223075.html

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La publicidad de la tele afecta a la dieta infantil

9 de Enero, 2012

Una tesis de la Universidad de Alicante revela la influencia negativa de los anuncios dirigidos a niños en sus hábitos alimenticios y de consumo

Investigación. ¿Se han fijado en que los alimentos que más rechazan los niños, como las verduras o el pescado, apenas participan del foco de la publicidad? ¿Y en que la mayoría de los anuncios infantiles incluyen premios? Cristina Gómez, profesora de la UA, lo investiga en una tesis y reclama que se enseñe a ver la tele.

VICTORIA BUENO
Bombardear a los niños con productos poco adecuados para ellos a través de la publicidad televisiva influye en la adopción de unos hábitos alimenticios poco saludables desde la infancia. Cristina Gómez, profesora del departamento de Comunicación y Psicología Social de la Universidad de Alicante, ha investigado durante cuatro años el contenido y forma de los anuncios dirigidos a los niños y concluye que el porcentaje de vegetales y pescado “es mínimo, aparecen tan sólo en un 1% o un 2%. Por contra, se incentivan los congelados con algún toque infantil y se tiene más cuidado con el desayuno, donde, además del nutriente, suelen aparecer zumos y frutas”.
La profesora cree que debería incentivarse más la actividad infantil a través de unos anuncios que, en su mayor parte, incluyen chocolates, caramelos y yogures “hiperazucarados, mientras que los que se dirigen a los adultos suelen llevar un componente light”.

Códigos más severos
Cristina Gómez ha analizado durante cuatro años seis cadenas de televisión y 407 anuncios con 220 variables de voces, música y personajes: “Hace falta un código más severo que permita a los chicos distinguir los anuncios comerciales de los programas de televisión”, afirma, porque los recursos de animación que utiliza la publicidad impiden al niño diferenciarlos. “Son nativos digitales, pero hay que educarles en el lenguaje audiovisual para que sepan ver la televisión y también distinguir los mensajes informativos de los publicitarios en cualquier web”, explica la profesora.
Otro reclamo de la publicidad infantil son los premios como factor que induce a consumir desde hamburguesas hasta chocolates. El niño se decanta por el regalo más que por el producto en sí. Por último, la investigadora detecta que hay sexismo en estos anuncios, ya que los protagonistas de los spots de alimentos son masculinos, aunque el producto es asexuado.
Enlace:

http://www.diarioinformacion.com/alicante/2011/12/31/publicidad-tele-afecta-dieta-infantil/1207100.html

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A menos autoestima, mayor peso

30 de Diciembre, 2011

Pero al parecer no siempre ocurre así, de acuerdo a una reciente investigación británica.

La autoestima es el sentimiento de aceptación y amor hacia uno mismo, que va unido al sentimiento de competencia y valía personal. Puede definirse como la idea que una persona tiene de sí misma.

Cuando este “amor propio” o cariño a uno mismo se halla en un nivel adecuado, se convierte en el “motor” de la persona, le impulsa a seguir adelante y la motiva a conseguir lo que se propone. Es un sentimiento positivo, generador de confianza y entusiasmo, que contribuye a su realización, felicidad y éxito personal y social.

“Pero las personas con una autoestima baja, se sienten infelices y se castigan privándose de oportunidades. Sus energías no funcionan como aliadas para demostrar sus aptitudes, porque una parte de su conciencia funciona como enemigo interior”, señala la psicóloga clínica, Montserrat Giménez.

Una de las principales causas de baja autoestima consiste en tener una visión negativa del propio aspecto físico. “Algunas personas no se gustan a sí mismas al mirarse en el espejo, debido a un complejo físico, a que su cuerpo no se ajusta a los cánones de belleza imperantes o a que desean un aspecto muy alejado de lo que les permite su propia naturaleza”, según Giménez.

La obesidad o el sobrepeso son otros de los factores que suelen hallarse en el origen de muchos casos de baja autoestima, pero lo que hasta ahora se ignoraba y sorprende y acaban de descubrir investigadores del King’s College de Londres, es que también puede ocurrir a la inversa: que la gente con baja autoestima tenga más probabilidades de engordar o volverse obesa.

El estudio londinense analizó una investigación anterior, denominada Estudio de Cohorte de Nacimientos Británicos en la década de 1970, que abarcó a 6 mil 500 personas. En concreto, se tuvieron en cuenta el Índice de Masa Corporal (IMC), auto-percepción y problemas emocionales de las personas cuando eran niños de 10 años de edad, tomando nuevamente un registro de su IMC cuando cumplieron los 30 años.

Los kilos, el espejo y el ánimo

El IMC es una sencilla fórmula que permite conocer a grandes rasgos el grado de sobrepeso y obesidad de un individuo, y que se obtiene al dividir su peso en kilos por el cuadrado de la altura en metros (IMC= Kg. / m2).

Al comparar el IMC, los investigadores británicos encontraron que los individuos que presentaban una baja autoestima a los 10 años de edad, tendían a ser más gordos al llegar a la adultez, un fenómeno que tiene un impacto más fuerte en las mujeres.

Según estos expertos, los niños con una baja autoestima, con sentimientos de menor control sobre sus vidas y que se preocupan más a menudo, tienen más probabilidades de engordar en las dos décadas siguientes.

“Los problemas emocionales de la infancia juegan un papel en la obesidad adquirida posteriormente, junto con otros factores como el IMC paterno y materno, la dieta y el ejercicio”, según el psiquiatra Andrew Ternouth, que dirigió el estudio.
“La obesidad siempre ha sido considerada un trastorno médico metabólico, pero ahora hemos descubierto es que los problemas emocionales, incluso dentro de un rango normal como los analizados en este estudio, son un factor de riesgo de obesidad”, según el profesor David Collier, otro de los autores del estudio.

Para ambos científicos esto demuestra la importancia de tratar tempranamente a los niños que sufren baja autoestima, ansiedad u otros problemas emocionales para ayudarles a mejorar sus posibilidades de que tengan una buena salud física a largo plazo.

Enlace:

http://www.vanguardia.com.mx/amenosautoestimamayorpeso-1180428.html

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DESDE INTRAOBES OS DEJAMOS CONSEJOS DE NUTRICION PARA NAVIDAD

16 de Diciembre, 2011

Cada año sucede lo mismo.

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Son muchas semanas con celebraciones de empresa, reuniones familiares, encuentros con amigos… y siempre aparecen más dulces, bebidas alcohólicas y comidas más elaboradas que habitualmente no tomamos. Pasadas las fiestas nos encontramos con tres, cuatro a veces 5 kilos de más y nos preguntamos ¿por qué es tan fácil subir peso?

La respuesta está en el “descontrol”, en no hacer 5 comidas al día, picotear durante todo el día (hay que recordar que allá donde vamos nos ofrecen, compramos y nos dejamos “querer” por ese sabroso bocado) dejamos el gimnasio durante varias semanas, alargamos las sobremesas, dormimos hasta tarde y con ello ayunamos y no desayunamos etc. Resumiendo ROMPEMOS HÁBITOS ALIMENTARIOS

Por eso vamos a dar unas pautas sencillas de qué comer y beber los días que no son señalados y sólo disfrutar los días de celebración.

Escoger alimentos proteicos magros (pollo, pescados blancos, lácteos desnatados…) y para entre horas siempre varias raciones de fruta fresca y varios vasos de agua.
Todos los días 1 ración de verdura en cada comida, puede ser fresca como una ensalada sencilla (sin frutos secos, ni queso y aderezadas con muy poco aceite) y evitando las salsas (peligrosas por su alto contenido en grasa y azúcar) y si las verduras y hortalizas se prefieren cocinadas, prepararlas a la plancha o hervidas.

Reservar los carbohidratos complejos sobre todo para desayunos (pan, cereales integrales…) y evitar la bollería con azúcares simples y grasas ocultas.

No saltarse ninguna comida, los días en exceso ya nos harán “romper el buen hábito” para ello, mejor todos los días comer poquito y muchas veces.
Y nunca ayunar para compensar calorías. Es perjudicial para el organismo y en contra de lo que se piensa, el ayuno engorda.

Beber agua sin gas, caldos desgrasados, infusiones, refrescos sin azúcar o bajos en azúcares y no abandonar el ejercicio físico nunca (reservar una hora al día para aligerar y compensar).

Resumiendo y como siempre decimos los nutricionistas DISFRUTE CON MODERACIÓN

El equipo de IntraObes os desea muy Felices Fiestas y Próspero Año Nuevo!

Raquel Giner
Nutricionista de IntraObes

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Los niños que duermen cinco o menos horas, duplican el riesgo de padecer obesidad

13 de Diciembre, 2011

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 La falta de sueño conlleva un aumento de todas las hormonas que incitan al apetito “y a la ingesta precisamente de alimentos ricos en grasa y azúcares. Por este motivo, los expertos han apostado por dormir al menos ocho horas diarias para mantener un peso adecuado.

Los niños que duermen cinco o menos horas al día casi duplican el riesgo de convertirse en una persona obesa en el futuro. La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) y la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) celebran este miércoles el ‘Día Nacional de la Persona Obesa’, bajo el lema ‘la obesidad nunca duerme’, para alertar de esta problemática.

“En la última década se ha puesto en evidencia la existencia de una estrecha correlación entre dormir pocas horas y un mayor riesgo de ser obeso”, ha afirmado el presidente de SEEN, el doctor Javier Salvador.

“Es por ello que para prevenir el desarrollo de obesidad en nuestra sociedad, así como para intentar que las personas obesas pierdan peso, junto a los obligados cambios del estilo de vida (alimentación y ejercicio), es necesario dormir al menos siete u ocho horas diarias”, ha añadido.

En este sentido, el presidente de SEEDO, el profesor Felipe Casanueva, ha apuntado a las evidencias científicas de que los niños obesos duermen menos que aquellos niños que tienen “normopeso”.

Este experto ha alertado del “gran problema” que supone la obesidad infantil, “dado que un alto porcentaje de niños obesos mantiene este trastorno cuando son adultos”.

La falta de sueño conlleva un aumento de todas las hormonas que incitan al apetito “y a la ingesta precisamente de alimentos ricos en grasa y azúcares”, ha señalado Casanueva. Por este motivo, el experto ha apostado por dormir al menos ocho horas diarias para mantener un peso adecuado.

El 23 por ciento de la población española de más de 18 años sufre obesidad, enfermedad que aumenta el riesgo de presentar otras patologías graves como la diabetes mellitus tipo 2, la hipertensión arterial, el síndrome de apneas-hipoapneas del sueño, y diversos tipos de neoplasias, como cáncer de colon.

Enlace:

http://www.larazon.es/noticia/1201-los-ninos-que-duermen-cinco-o-menos-horas-duplican-el-riesgo-de-padecer-obesidad 

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La obesidad infantil se puede prevenir

13 de Diciembre, 2011

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La obesidad infantil comienza a ser un importante problema de salud en algunos países. La obesidad infantil, no sólo provoca problemas de salud, sino que también puede causar problemas sociales y psicológicos y, algo muy grave, está vinculada a la obesidad del adulto y a un peor estado de alud en general.
Afortunadamente, se puede prevenir. De acuerdo con una revisión de estudios, los programas escolares para promover la alimentación saludable, la actividad física y actitudes positivas hacia la imagen corporal dirigidos a niños de 6 a 12 años se encuentran entre una serie de intervenciones que pueden ayudar a reducir los niveles de obesidad. «Existen actualmente evidencias que confirman que estas estrategias se pueden implementar con el fin de frenar los crecientes índices de obesidad en los niños. Sabemos que no hacer nada puede conducir a un aumento del sobrepeso y la obesidad, especialmente en algunos países», sostiene Elizabeth Waters, del Centro McCaughey en la Universidad de Melbourne (Australia). Y autora del estudio que se publica en Cochrane Library.
Volverse obeso está fuertemente ligada a una nutrición inadecuada y a una inactividad física, por lo que no sorprende que muchos de los programas estén dirigidos a mejorar una o ambas de estas conductas.

Impacto positivo

Los estudios revisados variaron en cuanto a los programas evaluados para la prevención de la obesidad y el grado de beneficio que identificado. Sin embargo, en su conjunto la revisión indica que las intervenciones tuvieron un impacto positivo en el peso corporal. «Nuestros hallazgos muestran que vale la pena invertir en programas para prevenir la obesidad infantil; sin embargo, dada la variedad de los programas incluidos en esta revisión, es difícil decir exactamente qué componentes son los mejores, pero creemos que las estrategias más eficaces son aquellas que se centran en cambiar los entornos y no sólo el comportamiento de los individuos», afirma Waters.
Entre las propuestas que propone este trabajo están programas de promoción para una alimentación saludable, para promover la actividad física y la imagen corporal en los programas escolares; aumentar el número de oportunidades para la actividad física durante la semana escolar; mejorar la calidad nutricional de los alimentos suministrados en las escuelas; prestar más atención a las actividades de apoyo a los padres y en el hogar que animen a los niños a ser más activos, o pasar menos tiempo viendo la TV o delante del ordenador, entre otras.

Enlace:

http://www.abc.es/salud/noticias/obesidad-infantil-puede-prevenir-10785.html 

 

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